Hay momentos que te marcan la vida: tu primer polvo, tu última hipoteca o cambiar a papel higiénico de cuatro capas.

Para mi hija Elea, de casi tres años, uno de esos momentos fue ver La Sirenita.

 

La Sirenita

La Sirenita es un clásico de Disney de los ’90 en el que una Sirena -Ariel- sueña con convertirse en humana. Me imagino que todas las niñas que vieron la película de pequeñas soñaban con lo contrario; convertirse en sirena. Cosas de la vida.

 

Hoy, después de que mis pupilas hayan sufrido 18 reposiciones de la película, debo ser una de las personas más eruditas sobre la princesa del mar en todo el país.

Te podría hablar del cangrejo Sebastián con acento cubano, de Tritón -el padre mazas que domina los mares-, de Flounders, de Úrsula, de Eric o de cualquier otro personaje. Te podría contar dónde nacieron y los hitos más importantes de sus vidas pero no. Hoy no.

 

Si hoy estás leyendo esto sobre la Sirenita es por dos razones. Porque es un ejemplo perfecto de Storytelling y porque si algún día tienes una hija, ya no te pillará por sorpresa.

 

elea-viendo-la-sirenita

 

 

Hay varios guiones de storytelling para contar una historia. El más simple de tres pasos que suelen usar en anuncios, uno más completo que se conoce como el viaje del héroe y que se suele usar en películas como El señor de los anillos, o uno del que hablé hace poco y que usan en Pixar y en muchos cuentos infantiles.

Este último es tan sencillo como efectivo.

Había una vez, cada día, entonces, entonces, finalmente.

 

Y sí, la Sirenita se adapta perfectamente.

 

Si no has visto la película te puedo resumir 1:19 minutos en 5 líneas.

 

Había una vez una Sirena que vivía en el mar. Cada día soñaba con convertirse en humana para tener piernas y poder caminar y bailar. Un día, ve a un príncipe y se enamora. Entonces decide que quiere casarse con él. Entonces, la bruja del mar, le concede su deseo con unas  condiciones similares a las que te ofrecieron a ti en tu hipoteca y ella –como tú hiciste- acepta. Entonces empieza la carrera para que el príncipe la bese mientras va sorteando los obstáculos que van apareciendo. Finalmente se besan, se casan y viven felices.

 

Entre una cosa y otra hay como unas diez canciones que se meten en lo más profundo de tu mente y te persiguen mientras desayunas, viajas en tren o trabajas pero no cambian la estructura de la historia.

 

Las historias del mundo real

La semana pasada Montse me preguntaba que si eso del storytelling era tan importante. Que por qué de repente todo el mundo habla de eso.

 

-Montse, no es que de repente hablemos de eso, es que siempre lo hemos hecho.

-Pues yo es la primera vez que lo oigo.

-Pero lo has estado haciendo siempre. Te comunicas con historias. Nos comunicamos mediante historias.  Cuando recojo a Elea de la guardería me podrían decir que hoy ha tenido 18 interacciones de las cuales 12 han sido con niñas y 6 con niños. Que se sitúa 2 puntos por debajo de la media en tolerancia a la frustración y que ha aumentado su léxico en un 8% respecto al trimestre anterior.  Pero no me dicen eso. Cuando la recojo me cuentan que ha tenido un día muy bueno, que ha jugado con todos pero sobretodo con las niñas de la clase y que parece que Claudia es su preferida. Que ha cogido una rabieta de cuidado porque no le dejaban un cuento y parece que durante las Fiestas ha aprendido nuevas palabras porque hoy ha dicho cosas que nunca antes habían oído.

 

Es probable que tú también te comuniques así… hasta que tienes que hacer una presentación. Ahí mola más hablar de porcentajes, de ratios y del propósito de maximización. Y apoyarlo todo con gráficos de quesito, claro.

¿Está mal?

No, por supuesto que no.  Puedes hacer lo que te plazca. Pero luego no te extrañes si la gente no te presta atención.

 

Esta semana, en algún lugar del mundo, habrá una reunión en la que alguien soltará un ladrillo como este:

 

Gracias a todos por asistir. Hoy quería presentaros el resumen anual para mostraros unas tendencias que hemos detectado y que me gustaría comentar. Mirad. Hemos percibido que una gran parte de nuestra actividad se concentra en dos franjas horarias. Dichas franjas se encuentran entre las 13:00 y las 15:00 pero, sobre todo, entre las 17:00 y las 19:00. Con un 15% y un 71% respectivamente. También hemos constatado que,  en los períodos pre-vacacionales, sufrimos un aumento de -y es aquí, justo en este momento y no en otro, cuando la gente desconecta. Empiezan a pensar en cuánto falta para las próximas vacaciones, si queda mantequilla en la nevera o si costará mucho bajar esa barriguita.-

 

Cómo contar historias en tu entorno

Mientras tanto, en un mundo paralelo, en un mundo donde la Sirenita estará sufriendo mal de amores y donde miles de niños estarán pegados al televisor, habrá alguien que entre en la sala de reuniones y diga:

 

Ayer tuve visita en Chanel y me contaron un chismorreo sobre su laboratorio. Ahí tienen un equipo de 6 técnicos que se dedican a hacer destilaciones por la tarde para obtener la esencia de los perfumes. Resulta que a uno de los técnicos, Ramón, lo han echado de casa y el otro día estuvo haciendo horas de más en el laboratorio. Tantas horas hizo que se quedó dormido y cerraron con él dentro. Al día siguiente, al abrir el laboratorio a las seis de la mañana,  olía extrañamente fuerte a jazmín. Cuando vieron a Ramón dormido le preguntaron qué había hecho con la destilación que olía tanto.

-Nada dijo. ¡Ni siquiera he empezado a cortar las plantas!

Y así se dieron cuenta que el jazmín es una planta que adquiere su olor máximo a las cinco de la mañana. A partir de entonces, solo hacen las destilaciones de cinco a ocho de la mañana y obtienen perfumes mucho más potentes.

Pues resulta que a nosotros nos pasa algo parecido. Cuando llegué de Chanel analicé  nuestra actividad y resulta que la mayoría de llamadas entran en…  

 

Si te fijas, la historia de Chanel sigue un patrón de Había una vez, cada día, entonces, entonces, finalmente.  Y cuando he cortado al ponente del mundo paralelo iba a hacer lo mismo.

Había una vez, cada día y el resto de entradillas no tienen que tomarse al pie la letra. Aunque en la explicación en 5 lineas de la Sirenita lo he hecho, no tiene porqué ser siempre así. De hecho, te recomiendo que no las uses. Lo que tienes que entender es el concepto que hay detrás.

Todo funciona de una manera hasta que un día cambia, a partir de ahí pasan cosas inesperadas, surgen problemas y alguien hace algo para solucionarlos. Al final, todo se resuelve favorablemente.

 

Si quieres que no se duerman en tus reuniones, en tus discursos o en tu presentación comunícate con historias y verás cómo la gente mantiene el interés.

Escojas la estructura que escojas no te olvides de mostrar los problemas y cómo los solucionas. Esa es la clave para una historia que apetece escuchar.  Sin obstáculos no hay interés. Sin interés no hay escucha. Y si no te escuchan… ¿entonces para qué hablas?