Cómo empezar un discurso es una de las preguntas más repetidas por aquellos que tienen que hablar ante una audiencia.

Cualquier discurso público tiene un inicio y un final y, como la mayoría de nosotros suele empezar por el principio, esa es la primera duda que nos surge: cómo iniciar un discurso.

Pero antes de continuar me gustaría aclarar una cosa.

 

¿Qué es un discurso?

Lo primero que nos viene a la cabeza a muchos cuando oímos la palabra discurso es un discurso político. Pensamos en alguien con traje detrás de un atril.
Y es que la gente de traje parece gente de éxito. Hasta que te das cuenta que trabajan para gente que viste con tejanos y camiseta. Aunque ese es un tema para otro día.

Un discurso es una exposición hecha delante de un grupo de gente en la que se trata un tema.

¿Te das cuenta cuántas situaciones encajan en esa descripción?

Un discurso de presentación para un producto, un brindis en un cumpleaños, un discurso de agradecimiento a unas personas a las que aprecias… No, no hace falta que vistas de traje para hacer un discurso.

Hecha la aclaración retomemos la pregunta en la que nos habíamos quedado.

 

¿Cómo iniciar un discurso? Ideas de los grandes éxitos.

En oratoria existen tres principios básicos: que te atiendan, que te entiendan y que te recuerden. El orden no es aleatorio.

Así que lo primero que te tienes que conseguir con el discurso es que te atiendan.

¿Cómo conseguirlo?

Haz este ejercicio:

Coge la novela que te estás leyendo o la última que te leíste. Abre la primera página y dime cómo empieza.

Como sé que seguirás leyendo esto sin hacerlo, lo hago yo por ti.

Miro las novelas que tengo en la estantería, cojo el señor de los Anillos de Tolkien y empieza así:

“Cuando el señor Bilbo Bolsón de Bolsón cerrado anunció que muy pronto celebraría su cumpleaños…”

Cojo Rebelión en la granja de George Orwell y empieza así:

“El Señor Jones, propietario de la Granja Manor, cerró por la noche los…”

Van directo al grano. Nada de presentaciones aburridas.

Sí, lo sé. No son ejemplos de discursos pero son igualmente válidos.
Uno de los deberes del escritor es captar la atención del lector para que siga leyendo. Y uno de los deberes del orador es captar la atención de la audiencia para que siga escuchando.

 

¿Cómo no captas la atención?

Escribiendo un prólogo.

Volvamos a los libros de antes. Ambos tienen un prólogo. Empiezan así:

 

“Este libro trata principalmente de los hobbits, y el lector descubrirá en sus páginas…”

“Este libro fue pensado hace bastante tiempo. Su idea central data de 1937…”

 

¿Sabes qué hace la gente con los prólogos?

Se los salta.

 

Si no quieres que se salten tu conferencia no uses esas frases para iniciar un discurso que son puros formalismos.

“Buenos días a todos. Antes de nada me gustaría agradeceros el haber venido. Es un placer estar aquí. Soy Pedro Álvarez y hoy os hablaré sobre las distintas funcionalidades de este nuevo producto…”

Una presentación no es un libro y en vez de pasar página la gente saca su móvil o se pone a pensar en la próxima foto que colgará en Instagram pero el resultado es el mismo.

Desconexión.

Ya puedes tratar los mejores temas para un discurso que si te haces aburrido y previsible la gente desconectará.

Incluso en un discurso corto, dónde no hablas más de cinco minutos, el poder de atención de las personas es muy limitado.

Recuerda, tu primer trabajo es conseguir esa atención.

 

Cómo comenzar un discurso: las 5 estrategias.

Atendiendo a la estructura clásica, las partes de un discurso son la introducción, el nudo y el desenlace.
En la introducción de un discurso está la apertura que son las primeras palabras que salen de tu boca. Lo primero que oirá tu audiencia. Eso que hará que sigan escuchándote o que te retiren su atención.

Aquí te dejo cinco ideas para empezar que te ayudarán a preparar un discurso.

 

1- Historia personal

Probablemente la mejor opción. Una historia personal es algo único, sincero y que te acerca a tu público. Las historias personales reducen esa brecha que hay entre orador y audiencia al convertirte en una persona normal y corriente.

En su charla sobre problemas mundiales y filantropía, Bill Gates empieza contando que la semana pasada escribió una carta sobre los problemas que había en su fundación. No dice hola, ni gracias ni nada. Directo a la historia.

 

2- Pregunta

Puedes usar una pregunta provocativa o una que despierte la curiosidad de la audiencia. Las preguntas involucran a la audiencia porque al oírlas se inicia un proceso automático e involuntario que pretende responder a lo que se ha preguntado.

Simon Sinek, en su charla “start with why”,  usa esta estrategia y no sólo hace una pregunta sino que utiliza dos.
Una está bien. Dos también. Tres es arriesgado. Pasar de tres, poco recomendable.

 

3- Cita

Las citas o frases célebres añaden empaque a lo que dices y esa opinión experta puede ayudar a reforzar el mensaje que quieres dar.
Si vas a dar una charla sobre la vocación podrías iniciar un discurso diciendo:

“Mark Twain dijo: los dos días más importantes de tu vida son el día que naces y el día que descubres por qué.”

Aquí tienes una lista corta de citas y frases para discursos que te puede ser útil por cortesía de los compañeros de Ethos3.

*Mi sugerencia es que uses únicamente citas de personajes que conozcas.

 

3- Estadística impactante

Empezar revelando una estadística impactante hace que la audiencia se sorprenda y preste atención.

Jamie Oliver, en su charla sobre alimentación saludable, comenzó diciendo que 4 americanos que estaban vivos al empezar su charla estarían muertos al acabarla debido a una mala alimentación.

Imposible no sentirse seducido por lo que vendrá a continuación, ¿verdad?

 

5-Humor

Empezar con un humor es un arma de doble filo. Si lo dominas te hará conectar con la audiencia más que ninguna otra cosa. Si no tiene efecto corres el riesgo de abrir una brecha que te será difícil cerrar.

En su famosa charla sobre la creatividad, Ken Robinson abre con una broma que le funciona (aunque, dicho sea de paso, no es la mejor broma del mundo) y se gana las primeras risas.

 

Ten en cuenta que al usar cualquiera de las cinco, aquello que digas debe de estar relacionado con el hilo central presentación. No te sugiero elaborar un discurso sobre la creatividad que aportan en tu vida los niños pequeños y empezar contando un chiste de mecánicos que nada tiene que ver.

¿Puedes empezar un discurso presentándote o saludando? Claro que sí, pero entonces ¿para qué estás leyendo esto?

Si crees que es imprescindible agradecer o presentarte siempre puedes hacerlo después de tu apertura como hizo francamente bien Jamie Oliver.

Da la estadística impactante y luego sigue: “Soy Jaime Oliver. Tengo 34 años y soy de Essex, Inglaterra.”

 

Un apunte extra

Si no eres tú el que habla primero y hay alguien que te presenta, sé consciente de que eso ya cuenta. La manera en que te presenten, lo que hagan o lo que digan de ti ya está generando una imagen en la mente del público así que no dejes este detalle al azar. Prepara tu presentación.

Preparar tu introducción es uno de los primeros pasos para hacer un discurso pero no te quedes ahí. Capta su atención con tu apertura y mantenla con el contenido para acabar con un gran final. Cómo terminar un discurso es otro tema importante a tener en cuenta y pronto escribiré sobre ello. O puedes ver ahora este vídeo.

Si temes olvidar todo lo que has leído te he preparado este vídeo de 3 minutos para que te sea más fácil recordarlo.

 

¡A practicar!