¿Te has planteado alguna vez si el marketing de las grandes empresas guía tu comportamiento?

Es una buena pregunta.

 

Muchas cosas de las que haces están influenciadas por lo que ves en la tele, por lo que lees en los periódicos o por lo que oyes en la radio.

El marketing de alimentos también tiene sus secretos. ¿Por qué pones esas lonchas de pavo en el carro y no otras?

Mira este vídeo y sabrás por qué.

 

 

¿Sorprendido?

 
Este vídeo forma parte de una campaña de marketing digital dirigida por la organización británica “Compassion in world farming”.
Tal como salió se convirtió en uno de esos vídeos virales que crecen y crecen. Twitter, Facebook o Linkedin ardían con sus reproducciones.

En una mezcla de marketing social y charla TED la efectividad quedó fuera de toda duda al conseguir más de 10 millones de visitas. Y es que el marketing viral tiene un potencial enorme.

 
Lo que pocos saben es que la oradora que se anuncia como Kate Cooper no es una profesional del marketing de alimentos como ella asegura al inicio sino que se trata de la actriz Kate Miles. La organización la contrató para que se hiciese pasar por especialista de la industria alimentaria y vaya si les funcionó. Buena estrategia de marketing donde las haya.

 

¿Cómo se te ha quedado el cuerpo cuando has visto el final?

¡Eso sí que es saber remover conciencias!

Además de la lección de marketing emocional, también podemos sacar cosas interesantes de la oratoria de Kate Miles.

 

¿Por qué se hizo viral este discurso?

 

Elección del tema

Elige un tema de actualidad: el marketing de alimentos. Los alimentos naturales, incluso los alimentos ecológicos suenan mucho estos días y escoger ese tema implica que ese mensaje puede interesar a mucha gente.

No es lo mismo hablar del hambre en el mundo que de laparoscopias. ¿Irías a una charla sobre lo segundo?

Yo tampoco.

 

Uso de ayudas visuales

En general, las ayudas visuales son sencillas y formadas principalmente por imágenes. Esa es la clave para que acompañen correctamente al mensaje en lugar de oscurecerlo.
Además, hay detalles que suben nota como pasar la diapositiva del pan bimbo sin mirar atrás y en el momento preciso. Bien.

 

Estructura

El discurso está diseñado para crear clímax y desvelarlo al final. Es una manera de mantener la atención del público. A todos nos gustan los misterios. Pero nos gusta más resolverlos.
¿Cuántas veces te has quedado a ver una peli mala solo para conocer el desenlace?

Aquí usa dos veces la misma técnica. Y es que las empresas de marketing saben que la promesa de desvelar secretos funciona.
Empieza diciendo que “el trabajo del marketing es hacer que los consumidores quieran algo. Que lo deseen con fuerza. ¿Cómo lo logramos? Más adelante os desvelaré el secreto. Pero antes, veamos algunos datos divertidos. “

Unos minutos más tarde comenta que ofrecerá tres técnicas para conseguirlo y anuncia que la tercera es el arma secreta.
Poniendo el énfasis en la tercera logra que mientras oyes las dos primeras estás pensando en la tercera porque crees que será increíble. El elixir definitivo.

 

Uso del humor

Usa el humor en varias partes de su discurso. Destaco tres momentos.

  • La mejor innovación desde… el pan bimbo.
  • Y sin cambiar nada tenemos…¡los diamond schreddies!
  • ¿A quién no le gustaría eso? Pues oye, ¡a nadie le gustó!

El humor es un arma imparable para conectar con el público. Aquí te enseñé cómo lograrlo.

 

Cierre

Sabes que el cierre es la parte más importante de tu presentación. De hecho, lo último que digas es lo primero que van a recordar y aquí te di tres consejos. 

Kate Miles elige una manera dura de hacerlo. Elige atacar al corazón fortaleciendo así esta campaña social de publicidad emocional.
Además, como buena actriz, lo hace afectada, con los ojos vidriosos y añadiendo una pausa de reflexión antes de agregar ese “thank you” que les indica que ese es el fin.

 

¿Qué pudo haber hecho todavía mejor?

 
Hay tres cosas que, de hacerlas, hubiesen añadido empaque a un discurso con un mensaje muy potente. La tercera es la que tiene más influencia.

 

Contacto visual

Hay varios momentos en los que mira al suelo mientras escoge las primeras palabras de la frase. Los momentos en los que no mira al público son momentos de desconexión.
Cuánto más les mires, más conectas.

Mi sugerencia es sencilla: en lugar de mirar el suelo, mira al público.
 

Movimiento aleatorio

Es bueno moverse por el escenario para cubrir todo el espacio y estar cerca de tu audiencia pero no hay que moverse por moverse.
Cuando abandonas tu posición centrada y vas a un lado o más adelante, vas con un propósito: el de dirigirte con más cercanía a un sub-grupo de personas.
Me da la sensación de que Kate Miles se mueve por su alfombra verde sin un objetivo concreto. Adelante, atrás, a los lados, hacia las proyecciones…

Mi sugerencia sería hacer lo que hace pero permanecer más tiempo en el nuevo lugar al acabar cada desplazamiento.

 

Incoherencia facial / mensaje

El discurso contiene dos partes diferenciadas. La primera tiene un toque de humor y crees que es el típico discurso con algo de gracia que desvela tres trucos para mejorar tu marketing. La segunda es cuando…La segunda es cuando te preguntas ¿Qué co** es esto? Cuando ves que la cosa no va de marketing sino de concienciación social sobre el trato de los animales.
En esa segunda parte hay varios momentos en el que el mensaje es serio pero su cara muestra una sonrisa. El exponente máximo sucede al final cuando dice. “sistemize cruelty on a a massive scale” con una sonrisa en la cara.

Cuando dices algo así, el cuerpo pide seriedad. Y la cara también.
Nadie diría que apalizaron a su perro y ahora está en cuidados intensivos mientras muestra una sonrisa y tu vecino nunca te contará que le ha tocado la lotería con los hombros caídos y una depresión de caballo.

Mi sugerencia es que, en el momento en el que el discurso se vuelve serio, todo el lenguaje no verbal que lo acompaña debería hacer lo mismo.

La incongruencia facial es la raíz cuadrada de la comunicación.

 

Conclusión

 
No siempre que haces algo bien sales aplaudido.
A veces, el silencio de la estupefacción es el mejor halago.