Analicemos pro's y contra's

¿Has hecho una presentación y no salió como esperabas? ¿Quizás te pusiste muy nervioso al empezar? ¿O puede que aún no la hayas hecho y tiemblas con solo pensar en empezar?

 

Es normal. Si eres como la gran mayoría de personas, nunca te enseñaron a preparar una presentación y cuando te enfrentas a ello tienes dificultades.

 

Pero si tienes que hacerla tienes que hacerla, no hay más.

 

Ante esta perspectiva se me ocurren unas cuantas opciones. Vamos a ver los pro’s y contra’s de cada una.

 

 

 

1- No hacerla

Esta sería la opción más radical.

Sabes que tienes que hacer esa presentación porque, aunque supone un dolor a corto plazo, te reportará beneficios a largo plazo.

Pero te da igual.

Te niegas a hacerla.

Puedes negarte desde el primer día o esperar a última día para decir que estás enfermo, indispuesto o usar cualquier otra excusa que te saque del marrón.

Puede parecer una buena solución – coste cero y te libras de la presentación – pero sin duda es la peor de todas.  Hipoteca tu futuro.

 

 

 

2- Prepararla tú solo

Esta es la opción que la mayoría de personas escoge, aunque para mí no es la más lógica.

 

¿Qué pasa cuando tienes un problema en el coche?

No lo arreglas tú. Lo llevas al mecánico.

Sé que no te gusta pagar 250€ por ese arreglo pero la alternativa es peor.  La alternativa es  no usarlo más o seguir usándolo hasta que te lo cargas y la reparación cuesta 1.000€.

Siempre obtendrás mejores resultados si te ayuda un experto.

 

Esta solución también es barata a corto plazo –solo inviertes  tu tiempo- pero es cara a largo plazo. Sigues haciendo lo mismo, cometes los mismos errores y, lo peor de todo, no te quitas de la cabeza que con la ayuda de otra persona lo hubieses hecho mejor.

 

 

 

3- Comprarte un libro sobre la temática

Esta es una opción viable. Te compras un libro –como por ejemplo “Método TED para hablar en público”–  lo lees, tomas apuntes sobre lo que puedes aplicar y preparas tu presentación teniendo todo en cuenta.

Es una opción barata –unos 25€ + tu tiempo – pero tiene el inconveniente de que  rara vez integras los conocimientos de un libro. No es lo mismo el “modo lectura” que el “modo aprendizaje”.  Eso siempre y cuando el libro no se quede criando polvo en la estantería.

Si tienes fuerza de voluntad para acabar los libros que empiezas y eres de los que recuerda lo leído pasados seis meses esta opción te puede servir.

Si escoges esta alternativa te sugiero que vayas haciendo un resumen del libro a medida que lees. Da igual si nunca consultas ese resumen en el futuro, hacerlo te ayudará a integrar y recordar mejor el contenido.

 

 

4- Hacer un curso online para presentaciones

Puedes encontrar un curso on-line en el que te enseñen como presentar. Te darán las claves sobre cómo hacerlo y, en unas semanas, tendrás el conocimiento para presentar mejor.

Si en el curso se permite hacer preguntas específicas puedes intentar usar la charla que tienes pendiente como ejemplo para ir aplicando todo inmediatamente. Si no hay feedback te tendrás que conformar con aplicarlo tú sin supervisión. 

 

Me parece una buena opción si tienes tiempo y dinero pues no solo pagarás la inscripción sino que deberás estar días -o semanas- pendiente del curso.

 

El punto clave aquí es acertar con la compra.  Te sugiero que busques con calma el mejor curso para ti y que, si puedes, contrastes con otros alumnos que lo hayan cursado para ver qué opinan de él y si está alineado con tu objetivo.

 

Huye de los cursos baratos de 50€ tipo Atrápalo o Groupon. Están pensados para una experiencia rápida sobre presentaciones y hablar en público no para preparar algo importante de manera cuidadosa.

 

El rango de precios aquí puede ser muy variado y va desde los 30€ hasta los 3.000€. La clave, insisto, es acertar con el profesional.

 

 

5- Asistir a un curso o una formación presencial

Una opción muy parecida a la anterior pero ligeramente más recomendable. Varios estudios demuestran que se integran más los aprendizajes en formaciones presenciales –siempre que estén bien diseñadas – que en formaciones on-line.

Normalmente son más caras que las digitales pero ese sobreprecio vale la pena.

 

De nuevo, lo importante es acertar con el profesional.

 

Si pagas 350€ y sales contento te parecerá una gran inversión. Si pagas 50€ pero no te ha servido de nada te quejarás de haber perdido un fin de semana.

 

 

6- Contratar a un profesional que te la haga

Mi solución preferida es pedirle a un profesional que te ayude a prepararla. ¿Por qué? Porque si quieres algo bien hecho –y tú no tienes grandes conocimientos sobre ese algo – siempre te dará mejor resultado que lo haga un profesional.

 

Recuerdo cuando lancé mi web en 2013. Leí que wordpress era una plataforma amigable y sencilla de usar así que decidí formarme con tutoriales y hacerlo todo yo mismo.  Invertí más de 100 horas entre tutoriales, diseño, creación y solución de problemas. Por aquel entonces me pareció una gran web pero el tiempo se encargó de mostrarme la realidad.

 

Era cutre. Muy cutre.

Si me sigues desde 2013 quizás la recuerdes.

Luego  contraté a Marta para que hiciese una nueva y fueron los 2.000€ mejor invertidos de mi vida.

Solo cuando vi mi web hecha por una diseñadora de verdad me di cuenta del estropicio que había hecho yo.

Es lo que tiene la perspectiva.

 

No dejes que te pase lo mismo con tu presentación. 

 

Si tú también crees que esta última opción es la mejor, aquí tienes más detalles.