Hablar en público es parecido a hacer el amor. Todos queremos hacerlo bien. Todos creemos que es importante. Y a todos nos da pánico poder hacerlo mal.

No saber hablar en público genera ansiedad. Con cada nuevo error o con cada decisión de posponer esa charla vas añadiendo un granito de arena a la montaña de la frustración y antes de que te des cuenta, lo que era ansiedad se ha convertido en fobia. En algo difícil de superar.

 

 

Qué es hablar en público


La capacidad para comunicar ideas frente a otras personas de manera que éstas presten atención, entiendan lo que dices y, a ser posible, estén de acuerdo.

Hablar en público no es hablar con soltura. Algunas personas hablan con soltura -tal vez demasiada- pero no son capaces de llegar a la audiencia. No son capaces de conectar.

Todos podemos hacer el amor como un robot. Nos quitamos la ropa, nos tumbamos y hacemos movimientos espasmódicos. Pero la conexión con otra persona requiere algo más.

 

 

La importancia de hablar en público


Vivimos una segunda juventud de la oratoria. El arte de hablar en público se está volviendo tan importante como cualquier otra habilidad social y creo que, en el futuro que se acerca, lo será todavía más.

 

¿Por qué lo creo?

La gran paradoja de las redes sociales es que lo que nació para conectar a los humanos ha hecho que se alejen cada día más. Eso y los avances tecnológicos que van surgiendo hace que cada vez las personas tengamos menos relaciones sociales reales y nos comuniquemos menos usando las cuerdas vocales.

Pienso que las futuras generaciones tendrán un déficit en algunas habilidades sociales como hacer amigos o ligar. También encontrarán más difícil hablar en público sin ponerse nervioso por la simple razón de haberlo hecho menos veces.

La contradicción es que cuanto menos lo dominen, más lo necesitarán. En pocos años, hablar en público será una aptitud fundamental para:

 

Las personas que quieran expresar sus ideas.

Las personas que quieran escalar posiciones en su trabajo.

Las personas que no estén contentas en su trabajo y quieran cambiar.

Las personas que quieran compartir su pasión con otras personas.

Las personas que quieran conseguir financiación para un proyecto.

Las personas que quieran aportar soluciones a problemas globales.

Las personas que quieran liderar a otras personas.

Las personas. Punto.

 

 

Ventajas de saber hablar en público


Si es una habilidad básica para casi todas las personas es porque, dominarla, supone ciertas ventajas:

 

1- Te ayuda a mostrar lo que sabes

Pericles decía que el que sabe pensar pero no sabe expresar lo que piensa está al mismo nivel que el que no sabe pensar.

Si tienes grandes conocimientos o buenas ideas pero no puedes compartirlas, éstas pierden fuerza o, como mínimo, utilidad.

De la habilidad de comunicarte con éxito dependerá que puedas compartir tus conocimientos o… fracasar en el intento.

 

2- Te permite liderar a personas

Si el día de mañana quieres que los demás sigan tus directrices, necesitarás comunicar con pasión, seguridad y sin vergüenza.

Eso incluye a cualquier persona que tenga a cargo a un equipo o que pretenda tenerlo algún día.

 

3- Puedes conseguir convencer a la gente de lo que quieras

Hay múltiples situaciones en las que se me ocurre que hablar en público y ser persuasivo puede serte útil: cuando buscas financiación para tu proyecto, cuando das formación a un equipo, cuando defiendes a tu cliente ante el juez, cuando pides un aumento a tu jefe o cuando presentas un producto ante clientes potenciales.  Pero no solo se limita a la vertiente profesional. Puedes querer animar a tu equipo en la media parte, convencer a tus vecinos de que hay que cambiar la puerta del garaje o emocionar a tu familiar en el día de su boda.

Cada día hay cientos de situaciones en las que el miedo escénico o la poca capacidad de síntesis pueden ser tus enemigos. ¿Vas a dejar que sea así?

 

4- Si no sabes, quedas mal

Volvamos al plano sexual. A todos nos gustaría ser grandes amantes. Pero… ¿qué pasaría si nos diésemos cuenta de que no lo somos?

Como le dirían a Cersei… ¡vergüenza!

Hay pocas cosas más embarazosas que no estar a la altura en una situación social que requiera hablar en público.

Si se da, suele minar tu confianza, tu autoestima y el valor de lo que quiera que intentabas defender.

 

 

4 Consejos para hablar en público


Si estás de acuerdo con la importancia de hablar en público tal vez te interese conocer algunas técnicas que harán que te comuniques mejor. Como el número del día es cuatro, otras tantas siguen:

 

Prepara tu ponencia

No dejes las cosas al azar. Aunque algunas veces convenga dejar espacio a la improvisación todo suele salir mejor cuando lo preparas. (No confundir preparación con memorización)

Preparar tu charla te permite estructurar mejor tus ideas, anticipar posibles preguntas y tiene una influencia positiva sobre los nervios al hablar en público.

 

Define qué quieres transmitir

Escoge una idea, dos o tres. Desarróllalas y no hables de otras diecisiete.  La gente no va a recordar mucho más y es mejor tener un mensaje claro que diez difusos. Céntrate en lo más importante. Sintetizar te ayudará a conectar.

 

Escribe como si estuvieses hablando

Es sencillo caer en el uso de un lenguaje un tanto más complejo cuando uno escribe. Vaya, ¡si me acaba de suceder! Decía que es fácil usar un lenguaje más complicado cuando escribes que cuando hablas. Tu comunicación final será hablada así que conviene prepararla como tal.

Puedes prepararte escribiendo pero no olvides probar las palabras en boca y ver si te sientes cómodo con ellas.

 

Deja que tu cuerpo hable

Cuando comunicamos -sobre todo cuando lo hacemos con pasión- nuestro cuerpo pide paso. Los brazos, las manos, la cabeza, incluso los ojos se mueven para dar coherencia al mensaje. Fíjate en cualquier persona hablando por teléfono o compartiendo un café con sus amigos. No se comportan como troncos. Se mueven como personas. Haz lo tú lo mismo.

 

 

Aprende a hablar en público


Aprender a hablar en público es una carrera de fondo no un sprint de 100 metros. Hasta me atrevería a decir que es una carrera sin meta. Cada paso que das te convierte en mejor orador y nunca podrás cruzar una línea y decir: “Ya he terminado”.

Por eso, porque con cada paso mejoras, cuando antes empieces a caminar, más competente podrás ser.

 

Si pudiese diseñar el plan nacional de educación de mi país, añadiría la asignatura hablar en público en las escuelas. Introduciría clases diarias en las que se aprendiese y practicase la oratoria. Les enseñaría todos los trucos que te ayudan a conectar con las personas. Les mostraría todo lo que pueden conseguir si dominan el antiguo arte de la retórica.

Creo que si lo aprendes de niño y lo perfeccionas de adolescente serás un adulto mucho mejor equipado para los nuevos retos profesionales.

 

Pero no puedo.

Así que lo que he hecho durante cuatro años es dar formación a esos adultos.

He ayudado a miles de personas a comunicar mejor y ha sido un placer.  Pero quiero ayudar a más personas. Quiero crear un ejército de grandes ponentes. Gente que arranque “waws” de sus audiencias. Gente que conecte al comunicar. Gente que consiga lo que se propone.

Y con esa idea en mente, he cogido todo lo que he hecho durante esos cuatro años, lo he adaptado al formato digital y he creado este curso para hablar en público.