En 1995 una chica de 22 años fue contratada para trabajar como becaria en la Casa Blanca.

Ni ella ni nadie sabía que tres años después se convertiría en la becaria más famosa de la historia.

 

Monica Lewinsky fue uno de los nombres más citados en la televisión durante 1998. Si por aquella época tenías 15 años o más es probable que la recuerdes.

¿Qué hizo para hacerse tan famosa?

Tuvo una relación extra-matrimonial con Bill Clinton, por aquél entonces presidente de los Estados Unidos.

 

La crónica del Monicagate fue algo así:

-Primeros rumores de relación presidente-becaria

-Presión mediática

-Sale el presidente, junto a su esposa Hillary Clinton, a desmentir la noticia con rotundidad

-Aparecen grabaciones que demuestran el affaire

-Clinton: “A ver, un poco de sexo sí que hubo”

 

El escándalo de la infidelidad de Clinton copó las portadas de los periódicos y los titulares de la televisión durante meses. El mundo entero se enteró de que había practicado sexo oral con una becaria y eso provocó su impeachment.

Durante esos meses lo más bonito que se dijo de Mónica Lewinsky fue que era una provocadora y una rompe-familias.  Seguramente hasta yo hice comentarios despectivos con los amigos.

Cuando se acabó el linchamiento el mundo se olvido del affaire Clinton Lewinsky. Clinton tenía su cuota de fama por ser un ex-presidente de los Estados Unidos y por su mujer Hillary que aspiraba a serlo algún día pero de Mónica no se sabía mucho.

 

Hasta 2015.

 

Ese año la srta. Lewinsky hizo una charla TED que se ha convertido en una de las tedtalks más famosas con más de 10 millones de visitas.

 

Y hoy te traigo este regalo.

 

Monica Lewinsky: The Price of Shame -El precio de la vergüenza-

 

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Vale la pena verla antes de seguir. Pero sobre todo vale la pena ver, entender y aceptar el mensaje. Un mensaje potente, necesario y que esconde una realidad incómoda.

 

Lo mejor del discurso de Monica Lewinsky

 

Los puntos fuertes de esta charla TED son la retórica y el uso de la voz.

El discurso está repleto de figuras retóricas y guiños a la oratoria griega clásica.  Además, Monica maneja notablemente las pausas y su dicción es perfecta.

 

Figuras retóricas

Vamos con algunos ejemplos de recursos retóricos:

Anáfora: A la edad de 22 me enamoré de mi jefe. A la edad de 24 aprendí las devastadoras consecuencias.”

Antítesis: “Pasé de ser una figura  completamente privada a una humillada mundialmente en público.” 

“Era vista por muchos pero conocida por muy pocos.”

Asíndenton: “Turt, slut, whore, bimbo.”

Anadiplosis: “Escuchando a mi peor versión. Una versión que ni siquiera yo reconocía.”

 

Reglas de tres

Otro componente de la retórica son las reglas de tresSu discurso tiene más de 10. Algunos ejemplos:

“A veces pícara, a veces grosera, a veces tonta.”

“Reviviendo un tiempo en el que se sentaba en mi cama cada noche, reviviendo un tiempo donde me hacía ducharme con la puerta abierta, reviviendo un tiempo en el que temía que sería humillada hasta la muerte.”

“Público sin consentimiento, público sin contexto y público sin compasión.”

 

Cierro esta parte relativa al lenguaje con una frase que me encantó:

“Hablamos mucho de nuestra libertad de expresión pero deberíamos hablar más sobre la responsabilidad de esa libertad de expresión.”

Agree.

 

La voz: dicción y pausas

Monica Lewinsky sabe detenerse para amplificar sus mensajes como muestra cuando dice: “A la edad de 24 aprendí las devastadoras consecuencias.” o cuando nos asegura que “me arrepiento de aquello profundamente.”

Pero también sabe pausarse después de hacerle una pregunta al público preguntando quién no se arrepiente de algo que hizo a los 22 o después de que la audiencia ría con una de sus bromas iniciales.

 

Humor

¿Quién lo habría imaginado eh? Monica Lewinsky haciendo bromas en lugar de ser el blanco de ellas.

Genial. Además, es un ejemplo de uso del humor en el momento adecuado.

Sé sincero: ¿Qué es lo primero que pensaste cuando viste su nombre en el título del artículo? ¿Qué te evocó?

La mayoría ni simpatiza, ni empatiza ni le atribuye ningún adjetivo positivo a “la Lewinsky”. 

¿Y cuál es la mejor manera de salvar esa distancia y conectar?  Usando humor. Si es autodescalificativo mejor aún.

Nos cuenta cómo un chico de 27 intentó ligar con ella -41- y no lo consiguió ya que la frase que le falló fue:  “puedo hacerte sentir como si volvieras a tener 22”

También acepta, entre resignada y divertida, el hecho de aparecer en -¡40!- canciones de rap.

Incluso usa un callback justo después de hablar de la foto de la boina cuando dice: “Sí, hice cosas mal, sobre todo al ponerme esa boina.”

 

Pero a partir de ahí, nada más. A partir de ahí viene el mensaje serio y el humor no es una herramienta útil. Al revés, debilitaría lo que quiere decir al restarle importancia.

 

Lo bueno no es usar el humor sino saber cuándo hay que usarlo.

 

Ethos-Logos-Pathos

Si Aristóteles levantara la cabeza estaría orgulloso de Monica Lewinsky.  Se apoya en los tres pilares del discurso persuasivo a la perfección.

Ethos- ¿Quién tiene más credibilidad que ella para hablar del acoso por internet y la humillación pública?

Pathos- Cuenta su historia personal, se abre emocionalmente y asume sus errores. Además, también nos habla de Tyler Clementi, otra historia personal relacionada con la humillación. Una historia aún más trágica.

Logos- No falta a la cita con la lógica cuando apoya sus argumentos con tres estudios sobre la evolución del bullying y el cyber-acoso.

 

 

Lo que se podría mejorar

Como en todas las presentaciones, siempre hay algo que se podría mejorar.  En este caso me centraré en tres propuestas.

 

Gestos con las manos

La gran mayoría del tiempo está con las manos juntas detrás del atril.  Mi propuesta sería que las usase más a menudo para añadir fuerza a su mensaje.

Hay dos momentos en los que es un poco más libre y creo que su narrativa gana.

Uno es cuándo pregunta. “¿Quién sabe lo que dijo hace un año?” y mueve la mano derecha para acompañar esa interrogación. Ese movimiento es natural. Genuino. Es auténtico. Y eso le aporta frescura a lo que dice.

El otro es cuando, mientras construye la conclusión, se sale del atril y se dirige al público de una manera más franca.

 

Atril

Es verdad que consulta muy poco sus notas y que, cuando lo hace, no se demora demasiado. Aún así, tener el atril y mantenerse el 95% de la charla detrás de él hace que la conexión con el público disminuya.

Sin atril estás más cerca de ellos y eres más propenso a ocupar todo el escenario para conectar más fácilmente no solo a nivel visual sino físico.

Mi propuesta: adiós al atril. Y de regalo seguro que tus manos deciden hablar más.

 

Un pequeño detalle adicional

En un momento pregunta: “¿Recordáis una imagen mía llevando una boina?

Yo no la recuerdo y estoy seguro que parte del público tampoco. Y, en ese momento, eso me hace sentirme fuera. Desconectado. Hubiese ayudado usar un visual en el que aparezca esa imagen.

Cuando hagas una presentación intenta que todo la audiencia sepa de qué hablas en todo momento.

Contar una historia que no conocen, hablar de alguien que nunca han visto o hacer referencia a un sabor que nunca han probado les hará desconectar de esa experiencia.

 

El final

Al acabar la charla me dan ganas de levantarme y aplaudir. De hecho me ha gustado ver que, cuando Monica sale rápidamente del escenario, Chris Anderson le hace volver ahí delante a “recibir” los aplausos que se merece.

Monica, te lo has currado, ¡date ese pequeño homenaje que te lo mereces!

Y desde aquí te diría lo mismo: me ha encantado lo que has dicho y cómo lo has dicho. Estoy seguro que tu charla va a mover a muchas personas y será la primera piedra de muchas que levantarán la muralla contra el cyber-bullying.