Cuando caminas mueves los pies. Eso lo tienes claro. Pero algo de lo que tal vez no seas tan consciente es que también mueves las manos para equilibrar e impulsar tu cuerpo. No piensas en ello, pero sucede. Algo parecido pasa cuando hablas con alguien: tienes claro cuál es el lenguaje verbal que utilizas, lo que quizá no sepas es que también estás usando un lenguaje no verbal determinado. Da igual si te das cuenta o no, emites unas señales y los demás las reciben.

 

El lenguaje verbal se puede medir y analizar fácilmente. Son las palabras que dices: su significado, su variedad, su longitud. Pero como todo lo medible, tiene poco atractivo. Es como una clase de matemáticas: sin secretos, sin ambigüedades, sin interpretaciones ocultas.

En cambio, el lenguaje no verbal es algo misterioso. Es difícil de medir, de recordar y de interpretar. No existe una guía clara que te diga si esto es así o asá. Tal vez por eso se ha utilizado a menudo como explicación alternativa cuando lo racional no da para aclarar un suceso.

 

  • ¿Que esa persona no te cae bien y no sabes por qué? Debe ser por su lenguaje no verbal, seguro que esconde algo.
  • ¿Que te atrae esa persona pero no lo entiendes? Debe tener un lenguaje corporal atractivo y muy seductor.

 

Si hasta te intentaron hacer creer  que el lenguaje no verbal representa el 93% de la comunicación. ¡Ja!

 

Este es un post largo, así que te he preparado un índice para que te sea más fácil acceder a la información que más te interese. No hace falta que lo leas todo ahora, la intención es que te sirva como una guía cuando te asalte una duda sobre tu lenguaje corporal o sobre el de alguien cercano.

 

 

 

Qué es el lenguaje no verbal


El lenguaje no verbal es un conjunto de movimientos, gestos y posturas corporales que transmiten información adicional sobre lo que el emisor piensa y siente.

Es una manera adicional de comunicarse. Una que no se limita únicamente a las palabras. También se conoce como lenguaje corporal o lenguaje del cuerpo.

 

Puede que le digas a alguien:

-Hola, ¡qué alegría verte!

Y mientras el significado literal de la frase no cambiará -verte me ha puesto contento- tu lenguaje no verbal hará que el receptor perciba una cosa u otra.

  • Si lo que dices va acompañado de una sonrisa sincera, es posible que te crea.
  • En cambio, si mientras lo dices, aprietas la mandíbula y tus cejas apenas se elevan, seguramente suceda lo contrario.

 

En un mundo que camina hacia lo políticamente correcto, es frecuente que existan incongruencias entre el lenguaje verbal y el no verbal de las personas. Alguien dice algo porque cree que es lo adecuado -o porque simplemente quiere engañarte- pero su lenguaje corporal no es congruente y eso hace saltar tus alarmas.

Lo que sigue pretende ser una guía para que tu comunicación no verbal sea coherente con lo que dices y para que puedas detectar incongruencias en los demás

 

 

 

Lenguaje no verbal y lenguaje corporal


Aunque lenguaje no verbal y lenguaje corporal son sinónimos, algunos autores hacen una diferencia. El lenguaje corporal es aquel que se desprende del movimiento de cualquier parte de tu cuerpo. El lenguaje  no verbal, además, incluye cualquier modulación de voz que haga que tus palabras puedan interpretarse de una manera u otra.

En su libro “Método TED para hablar en público”, Jeremy Donovan va más allá y asegura que la comunicación no verbal comprende todo aquello que puede ofrecer un mensaje y que no tiene que ver con las palabras como puede ser la ropa que vistas, el maquillaje o la iluminación de una sala.

 

 

 

Algunos patrones generales del lenguaje no verbal


Existen patrones esenciales en el lenguaje no verbal. Son tipos de gestos que no dependen de la parte del cuerpo con la que se hacen y que ofrecen información uniforme. Destacan 5 grandes grupos:

 

1. Movimientos corporales de apertura

 

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Son movimientos del cuerpo basados en el despliegue y la exposición. Con ellos muestras todo tu cuerpo y no escondes nada. Esta expresión corporal transmite seguridad y confianza ya que deja las partes centrales de tu cuerpo vulnerables a un posible ataque. También generan aceptación por parte de los demás al mostrar una postura menos protectora y más cercana.

Las más comunes son la apertura de los brazos y de los dedos de las manos para mostrar la palma.

Una variante de los movimientos de apertura son los movimientos de expansión. Son parecidos a los primeros, pero a diferencia de éstos, los de expansión no necesitan despliegue. Tienen mucho que ver con la postura corporal y son movimientos más propios del lenguaje corporal masculino como echar los hombros hacia atrás, ensanchar el pecho o erguir la cabeza.

Cualquiera de estos gestos emite signos de poder y autoridad.

 

 

2. Movimientos corporales de contracción

 

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Son los movimientos opuestos a los anteriores. Esta expresión corporal es propia de momentos en los que te sientes inseguro o carente de los recursos que necesitas. Encoges los hombros, la cabeza o los brazos en un signo de duda y/o sumisión.

Una variante de estos gestos corporales la forman cualquier tipo de cruce entre partes de tu cuerpo. Las más frecuentes son los gestos de cruzar los brazos, las manos entrelazadas, incluso el cruce de piernas.

La inseguridad hace que necesites protegerte las partes centrales del cuerpo y recurres a cualquier otra parte para lograrlo.

 

 

3. Movimientos de acercamiento

 

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La psicología que hay detrás de los movimientos de acercamiento depende de la velocidad del movimiento y de la cercanía final. Movimientos rápidos y que vulneren el espacio vital de las personas suelen interpretarse como posibles ataques o agresiones. Después de todo, miles de años de evolución no han impedido que nos alertemos cuando algo se acerca a nosotros deprisa.

Por otro lado, si el movimiento es lento y respeta nuestro espacio de seguridad  – unos 40 centímetros alejado de nuestra cara- suele percibirse como una muestra de interés y de socialización. Esa manera de acercarnos es la que solemos utilizar para entablar una conversación interesante con alguien.

 

 

4. Movimientos de alejamiento

 

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Prueba esto: aléjate de tu audiencia mientras estás dando un mensaje. Pregúntales que les ha parecido. Lo más probable es que te contesten que lo que decías iba perdiendo fuerza a medida que te alejabas.

Uno se suele alejar de algo a lo que teme, por lo tanto, el alejamiento es considerado un lenguaje corporal defensivo y muestra falta de seguridad. Tu mente inconsciente te invita a alejarte para apartarte de la amenaza.

Nunca te alejes de tu interlocutor si lo que estás diciendo es importante.

 

 

5. Tocarse

 

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Tocarse es una de las microexpresiones más frecuentes que repiten los ponentes noveles. La mayor parte de estos gestos se realizan de cintura para arriba. Los más frecuentes son tocarse el pelo, la cara o el cuello y frotarse o rascarse las manos y los brazos.

Si te fijas verás que estos son gestos habituales en muchas ponencias, sobre todo en los momentos iniciales cuando el orador siente más incomodidad y nerviosismo.

En este micro-análisis no incluyo los tocamientos que tienen una finalidad más romántica o incluso los que implican un juego de poder como el caso de Monedero y Soraya.

 

 

 

Secretos del lenguaje no verbal


Podríamos decir que todo en ti aporta al lenguaje corporal; desde la postura a los movimientos de todo el cuerpo. Por eso podemos analizar por separado cada una de esas partes y tratar de darle un sentido a cada una.

Eso sí, hay algo importante que debes tener en cuenta.

Imagina que mañana sales de tu casa, te cruzas con el vecino y no te saluda.  ¿Pensarás que es un maleducado?

Puede que sí o puede que no.

Si ha repetido esa conducta varias veces, si has visto que se lo hace a otros vecinos o si estás seguro de que ha habido contacto visual y luego lo ha retirado sin saludar puede que sí, que  concluyas que es un maleducado. Pero el hecho aislado de no saludar no es suficiente para inferir un comportamiento o una cualidad.

Algo parecido sucede con el lenguaje no verbal. Analizar el significado de un gesto aislado y tratar de inferir un comportamiento o una cualidad a raíz de esa única observación puede llevarte a conclusiones equivocadas.

El lenguaje gestual debe leerse como un todo. Cuando ves que la cabeza, los ojos, la boca y las manos dicen lo mismo puedes estar seguro de tu interpretación, pero decir que una persona está incómoda porque se ha rascado la cara o que alguien es grosero porque ha señalado con el dedo índice es querer ir demasiado rápido.

 

El lenguaje corporal proviene de distintas partes de tu cuerpo. A continuación, las analizaremos.  En general, las partes del cuerpo aportan más a tu lenguaje no verbal cuánto más arriba estén. Para que nos entendamos, transmite “más mensaje” la cabeza que los pies.

Empezaré de abajo hacia arriba para acabar con el lenguaje no verbal más influyente. Así, además, aprovecho la ocasión para mostrarte como construir clímax. 

 

 

 

Lenguaje corporal de las piernas

 

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Las piernas son, probablemente, uno de los componentes del lenguaje corporal del que menos consciencia tenemos. Esta característica hace que, aunque estén alejados de la parte que más comunica, tengan un significado bastante fidedigno por lo inconsciente de su naturaleza.  Es más difícil controlar a voluntad el movimiento de las piernas que el de los brazos. Algunos ejemplos del lenguaje verbal de las piernas son:

 

Piernas separadas: La posición natural de las piernas es tenerlas separadas a la altura de los hombros. Eso te proporciona cierta estabilidad y comodidad para aguantar tu peso.  Si las separas ligeramente ofrecen una sensación seguridad y confianza. Ligeramente significa unos centímetros de más, hacer un Svetlana Kondakova y lograr que tus genitales rocen el suelo no transmitirá más seguridad.

Una beneficio adicional de esta posición es que las piernas ligeramente separadas favorecen una postura corporal con la espalda recta y eso hará que tu voz suene mejor.

 

Piernas cruzadas:  Las piernas cruzadas suelen tener una connotación negativa aunque deberías diferenciar entre si lo haces de pie o sentado.

Tener las piernas cruzadas mientras se está de pie suele ser un fiable indicador de timidez, incomodidad o nerviosismo. La persona que lo hace no se siente segura y protege sus genitales.

Si te sorprendes a ti mismo con esta posición no te alteres, deshazla suavemente y separa las piernas a la altura de los hombros.  Eso no hará solo que desprendas más seguridad sino que te ayudará a ti mismo a sentirte más confiado ya que, como cuenta Amy Cuddy, las emociones tienen carril de doble sentido.

Tener las piernas cruzadas mientras se está sentado puede tener diversos significados. El cruce de piernas propio del lenguaje corporal femenino en el que las dos rodillas quedan alineadas una encima de la otra suele, significar necesidad de protección y es propio de posturas defensivas.

Las piernas cruzadas en las que se coloca un tobillo apoyado en la rodilla de la otra pierna -más frecuente del lenguaje verbal masculino- son posiciones de evaluación y de reto.

 

 
Dirección de los pies: Los pies funcionan como indicadores de interés. Si estás mirando a alguien, pero necesitas girar ligeramente el tronco para hacerlo porque tus pies no están apuntándole a él, probablemente no estés genuinamente interesado en esa persona o en lo que está diciendo.

Por el contrario, cuando tienes ambos pies encarados hacia una dirección, estás prestando toda tu atención.

 

 

 

Lenguaje corporal del tronco

 

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Es la parte comprendida entre el cuello y la cintura.  Los elementos que más información ofrecen suelen ser los brazos y las manos. De hecho, una de las mayores preocupaciones de las personas al hablar en público es qué hacer con las manos.  Aquí te doy unas ideas sobre qué hacer y qué evitar.

 

Cruzar los brazos: como he comentado en un apartado anterior, el gesto de cruzar los brazos proviene de una sensación de vulnerabilidad. Eso lleva a la persona a crear un escudo tras el cual protegerse. Lo habitual es usar este gesto cuando no se está a gusto en alguna situación social.

 

Brazos desplegados: ligeramente elevados a la altura del pecho indican un movimiento amistoso. Por el contrario, si al desplegarlos el movimiento se hace muy rápido puede transmitir agresividad.

 

Brazos tras la espalda: frecuentemente mientras se sujeta la muñeca de un brazo con la mano del otro. Indican confianza en uno mismo pues se ofrece vulnerabilidad al dejar descubierta la parte central del cuerpo. Ten cuidado con este movimiento porque, combinado con otras posturas de expansión, puede transmitir arrogancia.

 

 

Allan y Barbara Pease, relatan en su libro “El Lenguaje del cuerpo” que las manos tienen un significado capital en la comunicación humana. Otros autores sugieren que es la parte del cuerpo que más contribuye a la comunicación no verbal después de la cara.

 

Algunos de los gestos más comunes son:

 

Mostrar las palmas: Señal de sinceridad y transparencia. En una sociedad primitiva, mostrar las palmas abiertas evidenciaba que no tenías nada que esconder y parece que ese significado todavía tiene vigencia en nuestros días. Allan Pease te lo explica en esta charla.

 

Señalar a alguien con el índice: signo de acusación y advertencia. La persona señalada puede sentirte atacada.

 

Manos en los bolsillos: Las manos en los bolsillos muestran falta de sinceridad y transparencia. Al contrario de lo que muestran las palmas abiertas, con este gesto la audiencia presiente que estás escondiendo algo. En según qué contextos también puede significar cierto grado de alejamiento o falta de interés.

 

Símbolos: Las manos también sirven para hacer símbolos. Los símbolos son gestos que no tienen un significado por sí mismos, pero años de uso en una sociedad les han asignado uno. Por ejemplo, el dedo pulgar levantado mostrando conformidad, el corazón elevado en forma de insulto o el índice y el pulgar en forma de V para señalar la victoria. (a menos que seas japonés claro, que entonces lo haces para posar en las fotos, saludar, comer, beber, brindar, jugar, celebrar, apostar y, en general, cualquier palabra que acabe en -ar )

 

Dar la mano: Dar la mano es un signo de presentación y respeto en muchos países. Depende de cómo la des, puedes emitir unas señales u otras.

  • Apretón débil: Son esos apretones que te hacen preguntarte si esa persona tiene huesos en sus manos. Son apretones pasivos y sin entusiasmo. Son propios de caracteres introvertidos, pero también pueden significar falta de interés.

 

  • Apretón fuerte: Esos que alguna vez te hacen apretar la mandíbula para contener una lágrima. Propio de personas agresivas. Es un signo dirigido a intimidar y mostrar su superioridad y poder.

 

  • Apretón acompañado: el que se da cuando se apoya la otra mano en alguna parte del interlocutor, normalmente el antebrazo o la misma mano que está estrechando. Es un signo de confianza excesivo y, a menos que se trate de una persona muy conocida, significa una sinceridad ficticia. Querer mostrar una relación más íntima de la que existe en realidad.

 

  • Manos sudorosas: Delatan un estado de nerviosismo en esa persona. Su sistema simpático les traiciona y les hace sudar. Recuerda lo que dije al principio sobre las interpretaciones prematuras, puede que simplemente suden porque haya 40ºC a la sombra.

 

 

 

Lenguaje corporal de la cabeza y la cara

 

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Finalmente llegamos a la parte más expresiva de todo el cuerpo. La cabeza en general y la cara en particular. Todos sus componentes- cejas, ojos, boca, labios, barbilla, dientes, nariz y lengua- aportan riqueza de significado.  Aquí van algunos gestos que te puede ser útil conocer.

 

Levantar la cabeza: Esta expresión facial puede significar interés por algo, pero si se hace de forma exagerada suele significar agresividad y altivez.

 

Bajar la cabeza: característica señal de sumisión. Bajar la cabeza protege una de tus zonas más sensibles -el cuello- y te pone a la defensiva.

 

Ladear la cabeza: Puede ser una señal de interés o incertidumbre. A menudo se da cuando alguien muestra sentimientos de sorpresa e incredulidad ante una información.

 

Tocarse la barbilla: A menudo muestra que se está pensando o evaluando alguna idea, pero también puede mostrar cansancio o ser simplemente un tic de nerviosismo como le ocurría a Steve Jobs aquí.

 

Tragar saliva: Propia de momentos en los que se siente miedo o se viven situaciones embarazosas.

 

Esconder los labios: Es el gesto que haces cuando tratas de esparcir el pintalabios o el cacao en tus labios. Los encojes hacia dentro hasta que deja de verse la parte roja. Es un gesto que indica incertidumbre. Probablemente la persona que lo haga tienes dudas y está evaluando una situación.

 

Abrir fosas nasales: Hace años, en una reunión de empresa, un colaborador habló mal de mí. El muy bellaco me dejó verde para salvar su pellejo. Yo traté de controlarme y cerré la boca pero mientras él daba su opinión noté como las fosas nasales se me dilataban en busca de más aire. Ese es uno de los principales significados de la dilatación y contracción de las fosas nasales, uno de los gestos más inconscientes que hay. Sientes un gran desasosiego y necesitas que entre más aire en tus pulmones así que tu cuerpo toma medidas.

 

Tocarse o rascarse la nariz: Signo de incomodidad. Puede darse por una incongruencia interior, por tratar de mentir o porque estás viendo algo que te incomoda. Suele ser un fiable detector de mentiras.

 

Elevar las cejas: Es el clásico signo de sorpresa. Cuánto más elevadas estén, más sorpresa se siente. Eso sí, la connotación -negativa/positiva- la dará el contexto.

 

Sonreír: La sonrisa es uno de los conectores universales. Nos gusta la gente que sonríe. A ti, a mí y hasta los japoneses que hacen la V. La sonrisa transmite placer y otros signos positivos de amistad, apertura y ganas de socializar.

Eso sí, hay distintos tipos de sonrisas. La  “verdadera” y la falsa. La primera se caracteriza por involucrar a todos los músculos de la cara, especialmente a los ojos que se entrecierran y crean unas arrugas en los laterales exteriores de los mismos. La segunda implica únicamente a los labios y suele durar más que la primera.

En una serie de estudios Hehman et al. (2015) encontró que la expresión facial que más confianza generaba era la que mostraba una ligera sonrisa con las comisuras de los labios hacia arriba y las cejas ligeramente levantadas. Así que ya sabes, sonríe, pero hazlo bien.

 

 

 

¿Se puede controlar el lenguaje no verbal?


Depende.

Controlar una parte del lenguaje no verbal -tus manos o tus brazos- puede ser relativamente sencillo. Controlar otras partes -los ojos o las piernas- puede ser más complicado.

Controlarlo todo a la vez es prácticamente imposible.

Una característica que suele afectar al posible control es el grado de emocionalidad de la situación.
En una situación racional, en la que tu sistema emocional no se siente exigido puedes destinar más recursos a controlar tus gestos. En cambio, en una situación altamente emocional -como cuando te critican abiertamente en una reunión delante de tus responsables- todos tus recursos se destinan a la gestión de esa situación y no te das cuenta de lo que haces. Es en esos momentos cuando la evaluación de la comunicación no verbal es más sencilla y fiable.

 

 

Como ves, el lenguaje no verbal tiene su misterio. No es como las matemáticas donde 2+2 son 4. Para entenderlo se requiere observación y práctica y espero que esta guía aporte algo más de claridad en un mundo que a menudo está a oscuras.

 

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