Vivir el presente o Carpe Diem son el tipo de expresiones que habrás oído miles de veces. ¿Pero qué es eso de vivir el momento? ¿Cuál es el significado de Carpe Díem?

Carpe Diem es una expresión que proviene del latín que significa “aprovecha el momento”.  No te preocupes por el pasado o por el futuro porque el presente es todo lo que tienes.

Vivir el momento es la manera de disfrutar más de las cosas y de ser feliz.

 

¿Cómo vivir el presente y disfrutar del momento?

No es sencillo y no se consigue en un día pero te puedo decir cómo no lo conseguirás.

 

Inmortalizando cada segundo de tu vida.

 

Nuestra sociedad hace millones de fotos cada día pero nos hemos olvidado de lo que es vivir. Nos hemos olvidado de disfrutar de lo que hacemos. Nos hemos olvidado de qué es el presente y ahora vivimos preocupados de que en el futuro podamos presumir de nuestro pasado.

Queremos que nos vean. Que sepan que estuvimos allí y que hicimos aquello.

Queremos sentirnos importantes.

En este Spoken Word hablo sobre cómo nos estamos dejando comer terreno por la tecnología. Sobre lo sencillo que es olvidarse de que hay que vivir el momento y lo fácil que es sumergirse en esta cultura del envase que nos pide mostrar lo que somos por fuera en lugar de disfrutar desde dentro.

Hoy te invito a dejar de hacer fotos. Te invito a dejar de preocuparte por tener ese recuerdo. Te invito a no pensar en qué dirán los demás cuando vean dónde estuviste. Cuando vean con quién te reuniste. Cuando vean qué comiste o qué transporte usaste.

Te invito a sentir lo que haces y aprender a disfrutarlo.

Te invito, en definitiva, a vivir el ahora.

 

 

Aquí te dejo la transcripción del vídeo.

Deja de hacer fotos. Solo tienes una vida, solo vives una vez así que intenta que sea de diez.
Deja de capturar todo buscando recuerdos y trofeos que mostrar a la gente porque por muchos que acumules nunca será suficiente. Un recuerdo, una experiencia, una vivencia en tu corazón vale más que mil fotos en tu Smartphone.

Cuando era un niño no había teléfonos móviles. Nos llamábamos a casa o quedábamos con la gente de palabra y hoy al recordarlo parecemos fósiles.

Ahora todos tenemos un teléfono móvil y no sólo para llamar. Aplicaciones, facebook, twitter whatsapp. En todas nos metemos dentro para subir fotos de las que nosotros mismos somos el centro.

Y aunque hacemos más fotos, las disfrutamos menos, aunque las ven más personas menos son especiales, aunque usamos más filtros, somos menos naturales.

Vivimos en un mundo narcisista donde compartimos fotos como si nuestros amigos fuesen coleccionistas. Cuelgas una, compruebas likes; si no hay suficientes esperas un rato más mientras aprietas los dientes. Si estás satisfecho, sonríes y tu ego se infla hasta llegar al techo. Pero cuando has acabado y tu sentimiento de importancia se ha calmado dejas el teléfono a un lado y te sientes perdido mientras te preguntas si eso que haces tiene sentido.

Si te compras unos zapatos, un anillo o estrenas un nuevo look, no lo disfrutas lo primero que haces es subirlo a facebook.
Ensayas nuevas poses, exploras nuevos filtros, todo para mostrar tu nuevo pantalón marrón pero lo que no podrás compartir en esa foto es la emoción.

Capturas la comida mientras se te enfría el plato, pero no importa comerte el filete frío siempre que no sea en el anonimato.
Si vas al gimnasio o sales a correr un rato, compártelo en tus redes de inmediato. Que vean que corres, que te esfuerzas, que sudas , que sepan que pronto tendrás una buena figura

Te das un beso con tu pareja y no disfrutas de sus labios ni de su calor, tu atención está en la mano izquierda que sujeta el móvil y enfoca el visor. 

Cuando vas de viaje te haces fotos en el aeropuerto, en el avión y en el hotel. Enhorabuena, ahora ya tienes material para crear un buen cartel. No quiero parecer cruel pero cuando vas fuera lo que de verdad te llena son las personas y las diferencias y si no lo aprecias, tarde o temprano sufrirás las consecuencias. Pero ya lo sé, para que vas a vivir una aventura o aprender de una nueva cultura ¡si eso instagram no lo captura!

Hace poco un amigo subió al Everest y se enfadó porque su móvil se congeló y no pudo colgarlo en pinterest.
-¿Cuál es el problema- pregunté?
-¿De qué sirve subir si nadie lo puede ver?- se atrevió a responder.
Hacemos las cosas para mostrarlas no para disfrutarlas. Si no estamos locos, nos falta poco. 

Creo que dentro de nosotros algo se ha roto, deberíamos ser como los niños que hacen las cosas disfrutando sin pensar en sacar de todo una foto. Quizás, aunque más pequeños, ellos sí saben que la vida no se basa en fardar ante otro. 

Hace un año nació mi hija Elea. Ya camina y sé que pronto copiará todo lo que vea.
Lo que va a ver son móviles, fotos, redes sociales por doquier y antes de que me dé cuenta se habrá convertido en mujer.

Pero también quiero que vea otras cosas. Quiero que salga a jugar, que se relacione que pise los jardines y huela las rosas.

Quiero que haga todo eso y lo disfrute, que no esté pendiente de capturarlo todo el rato como lo está un yonki de conseguir un chute.

Quiero que brille siempre, que nunca se apague ni que el mundo se le acabe cuando el móvil se le cuelgue.

Quiero que vea que la vida es para vivirla y no para contarla. Que lo de mentira es internet y lo de verdad su amiga Carla.

Quiero que sus amigas le regalen besos, sonrisas, y abrazos. Quiero que ésos sean sus lazos pero que sean reales y no digitales porque cuando ves todo a través de una pantalla te aleja de las personas y construye una muralla.

Quiero que sepa que las mejores cosas de la vida no son cosas. Porque lo que tiene más valor es lo que no se toca. Algo como el amor, el honor o el simple disfrute de jugar con una pelota.

Que las fotos son bonitas pero hay algo que no pueden capturar, la emoción los sentimientos eso que hace que valga la pena amar. 

Y no me malinterpretes las fotos en sí no son malas solo lo son cuando te cortan las alas.
Cuando te guían a hacer algo para creer que eres alguien. Cuando en definitiva te piden que cambies. Cuando te olvidas de ti y te dedicas a complacer a los demás. Cuando en lugar de avanzar te hacen ir para atrás.

La tecnología nos ha dado todo lo que soñábamos pero nos ha quitado lo que más necesitábamos.

Tenemos más fotos pero menos recuerdos. Más ego pero menos personalidad. Más amigos pero menos son de verdad.

Si quieres recuperar el tiempo perdido y que tus experiencias no caigan en el olvido no les hagas fotos dales la oportunidad de haberlas vivido.

Deja de hacer fotos. Sólo tienes una vida, solo vives una vez así que intenta que sea de diez.