Si te pregunto qué es el carisma quizá no puedas darme una definición al instante pero si te pido que pienses en alguna persona carismática seguro que te viene alguna a la mente.

Y es que el carisma es como la creatividad; difícil de medir pero imposible de negar.

 

 

Qué es el carisma


¿Cuál es el significado de carisma?  Buena pregunta. Si nos vamos a lo estrictamente gramatical puedes encontrar definiciones variopintas. Una oficial, y con la que estoy en total desacuerdo, es la siguiente:

“Don gratuito que Dios otorga a algunas personas en beneficio de la comunidad”.  

 

No creo que tener carisma sea tener un don pero si tú lo crees y no recibiste ese regalo divino tengo una buena noticia para ti: puedes ir a reclamarlo.  John Antonakis, Marika Fenley y Sue Liechti demostraron en este estudio que el carisma no es algo innato.

Personalmente creo que el carisma tiene que ver con la capacidad que tiene una persona de atraer, asombrar y generar admiración en los demás. Y a diferencia de los dones, las capacidades se pueden adquirir. 

Es como hablar en público, ligar o saber escuchar. Uno no nace sabiendo sino que son cualidades que va aprendiendo con la práctica. Lo que sucede es que a la práctica involuntaria le solemos llamar don mientras que a la voluntaria le llamamos esfuerzo y dedicación.

 

 

El carisma ¿Se aprende o se nace con él?


Imagina a un niño de diez años que va al cole y que, en el patio, se pasa los 30 minutos jugando solo al minecraft. Cuando vuelve a casa le dedica dos horas a la Play Station y, mientras cena, está viendo la tele. Al final del día se queda dormido en la cama mientras ve un vídeo de Yutube en su smartphone en el que otra persona narra -con un léxico limitado-  cómo juega a cualquiera que sea el juego de moda.

Ahora imagina otro niño de la misma edad, compañero del anterior. En el patio juega con sus amigos a fútbol, se queja de una falta y argumenta por qué debe ser sancionada. A la hora de comer les comenta que el fin de semana que viene va a ir al circo y que tiene muchas ganas de ver al mago más famoso de la ciudad. Les cuenta de lo que es capaz y de cómo la magia existe. Luego llega a casa y se sienta con sus padres a hablar. Les explica que el profesor de mates le tiene manía y que, además, las mates no sirven para nada en el mundo real. Discuten. Lo hacen educadamente y cada uno da su opinión. Cenan hablando del circo del fin de semana y de lo bueno que es ese mago. Luego, en la cama, se le cierran los párpados mientras lee cómo los orcos invaden la Tierra Media según Tolkien.

 

¿Cuál de los dos niños crees que tendrá más “Don de gentes” o más facilidad de palabra de adulto?

No es tanto una cuestión de nacer con ello sino de irlo ejercitando a lo largo de la vida.

Que no lo hayas practicado conscientemente no significa que no te hayas entrenado. Y sino que se lo pregunten al Sr. Miyagi y Daniel San.

 

Sea como sea, el carisma es una de las cualidades personales que a todo el mundo le gustaría tener. De hecho es una de las características de los líderes y las personas más exitosas e influyentes del globo.

 

Entonces ¿se puede aprender?

Yo defiendo que sí.

Si quieres aprender cómo ser carismático, sigue leyendo. Si quieres aprender cómo y esperas conseguirlo en los cinco minutos que te quedan de lectura, desengáñate.

No funciona así. Hay que currar un poco.
 

Cómo tener carisma: 12 técnicas comprobadas científicamente


En su estudio, John A. y sus colaboradores determinan que el carisma nace de la manera de relacionarse y, sobre todo, comunicarse y analizan varias facetas hasta dar con las 12 más relevantes que pueden convertir a las personas en líderes carismáticos.

Las dividen en dos partes. Las 9 primeras tienen que ver con el lenguaje verbal y las 3 últimas con el lenguaje no verbal.

El objetivo es conseguir atención, mantener el interés, generar conexión emocional y proyectar credibilidad. Tal vez te suene de algo.

Aquí tienes las 12 técnicas que harán crecer tu encanto personal.

 

1-Metáforas y analogías

Explicar lo complicado de manera sencilla. La clave es transmitir una idea nueva relacionándola con otra que tu público ya conoce. Recuerda que no todo el mundo tiene tu mismo nivel de conocimientos sobre el tema del que hablas. Trata de usar metáforas con conceptos del día a día como la casa, la comida o la tecnología. De esta manera el espectro de gente que podrá entenderla será mayor.

 

2-Historias y anécdotas

Las historias son geniales por varias razones pero la mayor de todas es que en lugar de dar la información de frente -lo que suele levantar resistencias- te ayudan a mostrar la lección que quieres transmitir de un modo más indirecto y es la audiencia la que extrae sus propias conclusiones.
No les llevas de la mano como a un niño pequeño. Les abres la puerta y son ellos quienes la cruzan. Y eso les hace sentir competentes.

 

3-Contrastes

Los contrastes ayudan a ver las cosas con más claridad. Si todo es negro, cuando añadas algo blanco resaltará. Si todo es verbal, cuando añadas algo visual hará que se vea más.  Si anuncias lo que ofreces y lo precedes de lo que carecen… ¿Sabes qué pasará?

 

4-Preguntas retóricas

Las preguntas retóricas funcionan, en parte, como las historias. Primero, dirigen su atención hacia dónde tú quieres. -es difícil oír una pregunta y no pensar en la respuesta-. Y luego les hacen participar activamente en la conversación. No hace falta que respondan verbalmente, sólo con que piensen en esa respuesta ya les estás haciendo partícipes.

 

5-La regla de tres

Las reglas de tres son mágicas. Aquí puedes ver sus efectos. Cuando enumeres adjetivos, adverbios o cualidades, tres es el número correcto. Puedes verlo en cientos de discursos pero este es uno de mis ejemplos preferidos. Por cierto, el del vídeo es una persona bastante carismática. ¿Casualidad?

 

6-Convicciones morales

La integridad es una de las cualidades más apreciadas en las personas. Nos gustan aquellos que ayudan a los demás, dicen lo que piensan y que, además, actúan siguiendo esos principios. Demuestra tu interés en ser justo y hacer lo correcto pero preocúpate de actuar en consecuencia. De lo contrario crearás una brecha que afectará a tu credibilidad.

 

7-Reflejar los sentimientos de un grupo

Entre las habilidades que que dispararán tu carisma destaca el ser capaz de entender los sentimientos de los demás y tener la habilidad para mostrar y agitar aquello que tenéis que común. Tenemos predilección por aquellos que tienen nuestras mismas pasiones y nuestros mismos problemas.

Háblale a un mileurista de los problemas que tiene tu hijo en la clase de hípica o del coste de los recambios de tu Porsche y acabarás tan alejado de él como los Polos.

Háblale de lo difícil que es llegar a fin de mes y tendrás toda su atención.

 

8-Establecer objetivos exigentes

No valoramos lo fácil. Nadie lo hace. No hace falta ser especial para conseguir lo sencillo. Lo que nos gustan son aquellas personas que consiguen lo que parecía inasumible. Aquellas que un día se propusieron algo que parecía imposible y, luego, lo consiguieron.

¿Quién te genera más admiración, el que corre 5km o el que completa un Iron-man?

 

9-Mostrar confianza

Los carismáticos suelen ser personas muy seguras de sí mismas. La gente debe percibir que crees en lo que les cuentas. Que estás seguro de que es cierto y que se puede  conseguir. La confianza es un atributo básico para desprender carisma. Si no crees en ti, será más difícil que los demás lo hagan.

 

10-Gesticular natural y enérgicamente

Igual que una persona transmite más cualidades y virtudes vestido que en pelotas, un discurso genera más atributos positivos cuando se acompaña de gestos que vistan el mensaje.

No te quedes con las manos colgando o hables con los hombros caídos hacia delante. Mantén una postura erguida y gesticula sin miedo. Fíjate en cómo habla la gente en las terrazas de los bares cuando no tienen ninguna presión. Nadie es un tronco inamovible.

 

11-Expresiones faciales congruentes

Una de las maneras más sencillas de detectar las mentiras es cuando vemos que la expresión facial de la persona no se corresponde con aquello que dice.

Y la mentira es un enemigo de la integridad y las convicciones morales. Quizás por eso tantos políticos andan escasos de ese carisma con el que un día soñaron. ¿Queréis conseguirlo? Empezad por ser congruentes.

 

12-Tono de voz animado y variado

Piensa en alguien a quién te apetezca oír. Al que acudes a Youtube para ver su vídeos. Ese que te hace activar el sonido en Facebook. Aquél por el que pagarías dinero por escucharlo en directo. Lo más probable es que ofrezca variedad vocal en tres dimensiones: velocidad, tono y volumen. Hacerte apetecible es el primer paso para convertirte en alguien carismático. ¿O se te ocurre alguien carismático al que no te apetezca escuchar?

 

 

Además, hay otras cinco técnicas que también ayudan a ganar carisma y son:

  1. Invocar sensación de urgencia –una de las 6 estrategias de la persuasión científica
  2. Usar la repetición
  3. Hablar de sacrificio y esfuerzo
  4. Apelar a la historia para comparar o motivar
  5. Incluir humor en tus comunicaciones

 

Aunque Antonakis y sus colegas argumentan que éstas últimas son más situacionales y pueden no adaptarse a todas las circunstancias mientras las otras doce sí lo hacen.

 

La base científica del carisma


La investigación se basa en dos experimentos.

En el primero escogieron a 34 directivos  e hicieron que sus compañeros, jefes y subordinados valorasen su nivel de carisma.  Luego dividieron a ese grupo en dos. A los primeros los entrenaron en el uso de estrategias para aumentar su carisma y persuasión. A los segundos los usaron como grupo de control sin ofrecerles ningún entrenamiento. Al cabo de tres meses le pidieron a sus compañeros que volviesen a valorar su nivel de carisma. Los resultados mostraron que el primer grupo había incrementado notablemente esos niveles mientras que el segundo mantenía los de la primera medición.

 

En el segundo experimento escogieron a 41 MBA’s y les hicieron dar un discurso. Unos asesores independientes valoraron su nivel de carisma.  Los entrenaron durante 6 semanas en el uso de esas 12 estrategias y volvieron a dar el discurso. Su nivel de carisma percibido valorado por los asesores aumentó en un 62%.

Por lo tanto, parece demostrado que más que un don innato el carisma es algo que puede aprenderse.

 

Una persona carismática


Una vez le oí decir a Gary Vaynerchuk:

“Atraigo a la gente no porque soy un extrovertido, estoy por encima de la media o rezumo carisma sino porque esa gente me importa.”

 

Creo que esa frase condensa gran parte de la realidad sobre el carisma.

Si intentas aplicar estas estrategias como el que aprieta un botón, puede que logres ser más influyente e incluso ser más persuasivo pero probablemente no logres el áurea del que disfrutan las personas carismáticas.

Si lo que de verdad quieres es ser carismático, si quieres poseer ese magnetismo personal que parece reservado a unos pocos, no tienes que usar las estrategias como botones sino interiorizarlas. Tienen que formar parte de tu personalidad, de tu manera de ser.

Y la mejor manera de empezar a incluirlas es mostrar un sincero y genuino interés por los demás.

Precisamente por eso Gary, porque la gente te importa y ellos se dan cuenta, es por lo que rezumas carisma.

 

Ahora me gustaría saber tu opinión.  ¿Quién te viene a la mente cuándo piensas en alguien carismático?  ¿Tiene las cualidades de las que hemos hablado?  ¿Destaca alguna otra?