La primera vez que vi este discurso aluciné. No sabía que Jim Carrey se había convertido en orador y que daba discursos tan profundos. Uno le recuerda en Ace ventura y se le hace raro verle hablar en público en un papel más serio. Pero después de esos 25 minutos, no pude más que rendirme ante él y su oratoria.

Hablando de rendiciones aquí tienes otro  discurso de la enorme Ellen DeGeneres.  Algún día lo analizaré en este blog pero hoy lo usaré para hablar de otra cosa: la presentación en público de un ponente cuando éste va a hablar en una conferencia o evento similar.

Antes de seguir me gustaría que vieses cómo introducen a cada uno en los videos que he enlazado más arriba, sólo te llevara dos minutos.

¿Hecho?

Va, te espero.

¿Sí?

¿Cuál te ha parecido mejor?

Ambos tienen sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Veámoslo.

 

Comparación de la oratoria de cada ponente

 

Discurso de graduación de Jim Carrey

En la presentación del discurso de Jim Carrey, me gusta la brevedad del presentador; limita su parte a 30 segundos  y cumple su papel sin robar ni un ápice de protagonismo al invitado. ¡Bravo! Su tono de voz es suave y solemne y lo que transmite es adoración por Jim Carrey. Eso le añade credibilidad antes de subir al escenario, algo muy positivo para cualquier orador. Además,  enumera unos pocos  logros de la estrella creando clímax para acabar diciendo su nombre y apellidos. Brillante.

 

Aún así, podría mejorarla si hubiese hecho tres sencillas cosas.

Primero, podría haber memorizado la presentación. Deben de ser unas  50 palabras, algo manejable para casi cualquier persona. De haberlo hecho habría conectado mejor con la audiencia y habría tenido las manos libres para gesticular y expresarse mejor.

Segundo, hubiese podido aparentar más seguridad cuando pronuncia las palabras “legendary comic genious”. Si te fijas, se le escapa un pequeño titubeo que mina su credibilidad. ¿Cómo conseguirlo? Preparándose. Probablemente, de haberse preparado la presentación, no le hubiese sucedido.

Tercero, en el 5”,  la audiencia se ríe de una de sus frases y él sigue leyendo. Una pausa de 3 segundos para permitir al público reírse hubiese provocado más fluidez y más predisposición de la audiencia a reírse de una eventual futura broma.

El público es el que manda. Si uno no deja al público reírse le está mandando un mensaje inconsciente: “Si te ríes, te vas a perder lo próximo que diga”. Y eso hace decrecer las risas futuras.

 

Discurso de graduación de Ellen DeGeneres

Vayamos ahora a por la  presentación del discurso de Ellen de Generes. Me gustan 3 cosas del presentador: que habla sin consultar papeles lo que le hace conectar con la audiencia y proyectar seguridad en sí mismo,  que, a pesar de estar detrás de un atril, usa las manos para acompañar y energizar algunas de sus frases  y, finalmente,  que sabe hacer una pausa prolongada antes de seguir cuando, en el 30” el publico vitorea a Ellen.

 

En cuanto a las sugerencias de mejora,  creo que podría haber hecho una mejor presentación si hubiese cambiado tres cosas.

Lo primero es que habla de demasiadas cosas de la invitada. Habla de sus Emmys, de su programa de TV y de su carrera de comediante stand up.  Pero luego, tratando de añadir humor, comenta  sus bailes, su faceta de modelo de cosméticos, etc.  Creo que hubiese sido mejor limitarse a enunciar sus tres logros más importantes.

Lo segundo, que es consecuencia de lo primero, es que la presentación se hace larga. Cuando crees que va a presentarla, añade una anécdota más sobre un episodio con Bush y Clinton.  Es una buena anécdota pero alarga el discurso en demasía. Mi sugerencia sería: o hablas de lo primero o de la anécdota pero no de las dos cosas.

Lo tercero es que en el 7” rompe el clímax anunciando al orador.  Para mantener la expectación lo mejor es no nombrar a la persona sino algo relacionado con ella que haga que la audiencia desee verla y en el momento en el que ese clímax está en su punto álgido, nombrarla.

 

Son dos estilos muy diferentes y aunque puede que el segundo tenga una mejor oratoria, no todo está en la técnica sino que el contenido también es capital.

 

Mi experiencia con las presentaciones en público

El mes pasado, el gerente de una empresa a la que iba a hacer una presentación me preguntó: “Cómo quieres que te presente?”

Para algunos oradores las presentaciones no son importantes. Para muchos presentadores, tampoco. Para mí, son una oportunidad más de ganarte a la audiencia.

 

¿Para qué sirve una presentación?

Si eres de los que entra sin que nadie te presente puedes echarle un ojo a estas sugerencias sobre cómo iniciar una presentación pero si hay alguien que te antecede, esas palabras de presentación ante un público cuentan. Son la primera oportunidad que tienes para crear credibilidad. Aprovéchala.

Una mala presentación puede poner a la audiencia en un estado de desinterés con lo que tú tendrás que trabajar más para recuperarlo. Una presentación con demasiado bombo puede crear unas expectativas tan altas que luego te sea difícil estar a la altura.

Si vas a hablar en público te sugiero que les envíes a tus presentadores una corta introducción sobre cómo presentarte. Así te aseguras que lo que dicen es lo que tú quieres que tu audiencia oiga.

 

Cómo presentar a un orador en 6 pasos

Tanto si vas a presentar a un conferenciante o si eres tú el que va a hablar en público te interesará saber lo siguiente:

 

1- Si el ponente te da un guión, síguelo.

Puede que el orador al que estés presentando haya trabajado duro en esa introducción. Puede que no sean ni 100 palabras pero que estén diseñadas para generar interés, aumentar su credibilidad y preparar el terreno para su discurso.  Alejarse de ello es como incumplir las normas de circulación. ¿Puedes hacerlo? Sí.  ¿Es aconsejable? No.

 

2-  Menos es más. Céntrate en lo importante.

Aunque el orador haya hecho decenas de cosas dignas de mención, céntrate en dos o tres. Las que consideres más importantes y que estén más relacionadas con el tema del que va hablar. Ponte en el lugar de la audiencia, muchos pensarán: ¿Por qué esta persona es la adecuada para hablarme de esto? Con tu presentación deberías responder a esa pregunta antes de que llegue a sus mentes.

 

3-  No avances demasiado material

Uno de los errores que pueden cometer los presentadores es hablar del contenido del discurso. ¿Te gusta que te recomienden una película y  que a la vez te cuenten lo que pasa? A la audiencia tampoco. Genera atracción con lo que digas,  seduce al público, alimenta su interés pero no les estropees lo que viene a continuación.

 

4- Expectativas las justas. Ni muchas ni pocas.

Intenta no pasarte cuando hables del ponente. “Es el mejor en marketing digital, es el número uno levantando start up’s, no hay nadie como él cuando se trata de dar consejos para que las empresas sean visibles en internet y además habla tan bien que os puede enseñar técnicas para hablar en público.  Os presento al Dios del 2.0, Antonio García!” Ahora mismo Antonio tiene un problema, la audiencia espera una actuación brillante, una presentación llena de consejos útiles y temas novedosos. Si no está de diez el público lo valorará menos de lo que se merece.

 

5- Dedícale menos de un minuto

La introducción es eso, una introducción. Puede que con 20 segundos tengas suficiente pero si necesitas más, adelante. Eso sí, intenta no pasar de la barrera del minuto para que el público mantenga la atención y no sienta pesadez.

 

6- Pronuncia todo bien

Tómate la molestia de leer todo antes de la presentación real. Si tienes alguna duda pregúntale al orador. Pocas cosas destruyen más la credibilidad al hablar en público que pronunciar mal un nombre, un apellido o una ciudad.  No dejes que algo tan sencillo se convierta en un problema complicado. Para hablar mejor y hacerlo sin nervios, ensaya.

 

Ahora ya sabes qué hacer y qué no hacer. Falta el cómo. Vamos allá.

 

Estrategia T-I-O

Si el invitado no te da ninguna presentación puedes crearla tú mismo, una fórmula sencilla para hacerlo es la estrategia T-I-O acuñada por Dale Carnegie y que sugiere hablar de Tema + importancia + orador.

Primero hablas del tema que os ha reunido a todos allí, luego continuas con la importancia de ese tema para la audiencia y lo unes con la competencia del orador en dicho tema enumerando sus logros más importantes y, finalmente, presentas al orador.

Un ejemplo podría ser el siguiente:

 

Hablar en público. ¿Miedo o pasión?

Por las caras que ponéis, veo que para muchos de vosotros miedo.

Pero lo queramos o no, hablar en público forma parte de nuestras carreras profesionales e incluso de nuestra vida personal.  Muchos de los que estamos aquí hemos tenido que hacer una presentación delante de más de 100 personas y los que aún no lo hayáis hecho, pronto os tocará.

Hoy tenemos con nosotros a alguien que nos enseñará las claves para hablar en público. Alguien que nos dará esas tips de oratoria que tanto ansiamos.  Alguien que ha formado a más de 500 personas en 19 países distintos, alguien que ha sido dos veces campeón español por Toastmasters International, el club para hablar en público más importante del mundo.  Un ejemplo de oratoria del que yo espero aprender muchas cosas.

Por favor, un fuerte aplauso para Nacho Téllez.

 

Esta es una introducción sencilla en la que se cumplen los 6 pasos sobre cómo presentar a un orador y, de una manera fluida, también se cubren los tres aspectos de la estrategia T-I-O.

Ser un buen orador es un camino lleno de pequeños pasos, éste es uno de los primeros. ¿Empiezas a darlos hoy?

 

¿Te parecen útiles éstas sugerencias? ¿Tienes alguna más? ¡No dudes en compartirla aquí!