¿Alguna vez te has preguntado cómo hacer un brindis?  Hoy te traigo una de las mejores estrategias para hacer un brindis corto de calidad.

 

El origen del brindis

Se cuentan muchas historias sobre el origen del brindis.  Que si empezó en el s.XV para celebrar la victoria de una batalla, que si era costumbre en Roma los brindis con vino para que, al chocar las copas, éste pasase de una a otra y mostrar de ese modo que no estaba envenenada, que si Dionisio decidió usarlo para que así el sentido del oído también pudiese disfrutar del vino…

Lo que parece cierto es que el brindis proviene de la expresión alemana “Ich bring dir’s”  que significa “yo te lo ofrezco.” Sabiendo esto yo me inclino más por aquellos que dicen que proviene de rituales griegos y romanos en los que se ofrecía algo a los dioses mientras se derramaba vino u otros licores desde una copa.

Lo cierto es que su uso arraigó y ahora estamos muy acostumbrados a oír un brindis de boda, un brindis de cumpleaños o incluso un brindis de graduación.  Fue en una de estas ocasiones en las que unas palabras me llamaron la atención.

 

Mi experiencia

Era Noviembre del año pasado y se celebraban las finales de oratoria de división de Toastmasters International. Estábamos cenando cuando Girish propuso un juego. Debían formarse grupos de tres y cada uno escoger a un portavoz para que hiciera un brindis en inglés o en español en un momento determinado de la cena.

Mi grupo cometió el error de escogerme a mí así que pronto me sorprendí pensando en algunas  frases o palabras de brindis pero cuando trajeron el entrecot a la pimienta me olvidé de ello.

Mientras masticaba la carne ensimismado en lo poco hecha que estaba, Girish anunció que era el momento. Me levanté. Se supone que un experto sabe cómo hacer un brindis y ya estaban todas las copas brindando a la espera de un brindis original pero la realidad es que el mío fue más bien regular. Lo improvisé utilizando una estructura tipo: lugar común con la audiencia + callback sobre una broma anterior + deseo futuro.   Nada nuevo. Luego, se levantó Liliana e hizo el mejor brindis de la noche.

Fue algo así:

 

Un buen ejemplo de brindis

“ Ahora mismo hay 15 personas sentadas en esta mesa y 12 nacionalidades distintas.  Tenemos gente de India, de Argentina, de Rusia, de Holanda, de Alemania, de Escocia y de otros sitios que no conozco. Somos todos muy distintos pero a la vez muy parecidos.  Seguro que tenemos historias diferentes pero caminos comunes que nos han traído hasta aquí. Y es que si hemos coincidido en esta mesa  es porque hay una cosa que nos une: hablar en público cada día mejor.  Espero que este anhelo que compartimos sirva no sólo para mejorar como oradores sino también para vivir otras muchas experiencias juntos como está pasando esta noche. “

 

Me enganchó desde el principio. El juego de contrastes entre nuestras similitudes y diferencias me pareció brillante y hoy voy a dar una sugerencia más para ayudarte a hacer un discurso de brindis similar en ese incómodo momento en el que alguien se interpone entre tú y tu entrecot  con un: “Venga Pedro, haz un brindis por…”

 

Los contrastes

Uno de los elementos de la retórica que mejores resultados da al hablar en público son los contrastes. Existen diversas estrategias para lograrlos pero en todas ellas subyace el principio de lo opuesto. Digo una cosa y luego la opuesta.

 

“Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad.” – Neil Amstrong

“Vive como si  fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir eternamente.” -Ghandi

“Mejor vivir de pie que morir arrodillado.” – Emiliano Zapata.

Es probable que, al menos una de las frases anteriores, te sea familiar. ¿Por qué?  Porque la oratoria se nutre de los recursos retóricos por algo. Ayudan a impactar y aumentar el recuerdo.  (O puede que te suenen por esto.)

Eso es lo que pasó con el brindis de Liliana: Somos muy distintos pero muy parecidos, historias diferentes pero caminos comunes…

Así que si estás buscando palabras para hacer un brindis una buena idea es usar términos contrapuestos.

 

¿Cómo puedes aplicar tú los contrastes en un brindis?

Empieza nombrando algo que tengáis en común todos los presentes y luego busca el opuesto de ese término.

Te pongo tres ejemplos para ayudarte a entenderlo.

 

Imagina que estás con tu grupo de amigas cenando y Ana te pide que digas unas frases para brindar. Te levantas y dices:

“Una noche más, nos reunimos para cenar. Todas tenemos maridos, pero todas los hemos dejado en casa. Todas tenemos poco tiempo pero sabemos encontrar momentos como éste para nosotras.  Todas queremos a nuestros hijos pero sabemos valorar un momento a solas.

Espero que cuando pasen los años sigamos siendo capaces de encontrar estos momentos porque son los que hacen que la vida valga la pena.”

O estás en la cena de Navidad del trabajo y te toca hacer el brindis.

“Cada uno de nosotros tiene un puesto diferente pero un objetivo común.  Podemos ser hombres o mujeres pero todos somos trabajadores. Salimos cansados por la tarde pero llegamos con energías renovadas a la mañana siguiente.

Y si seguimos aquí a pesar del cansancio porque nos gusta. Sabemos que de la exigencia nace la genialidad, que del esfuerzo salen los resultados y sabemos que para gente como nosotros no hay un sitio mejor que este.”

O estás celebrando la consecución de un premio con tu equipo y quieres levantarte para brindar.

¿Sabéis por qué estamos aquí?

“Estamos aquí porque hemos triunfado. Aunque para que ese triunfo llegase primero hemos tenido que aceptar muchas derrotas.  Pero nosotros somos fuertes. Somos de los que si caemos, nos levantamos y seguimos.  Somos de los que si fallamos, lo volvemos a intentar. Somos de los que cuando alguien nos dice que no podremos, nos giramos, les miramos a los ojos y les respondemos: sí que podremos.”

 

Si pretendes usar esta estrategia en tu próximo brindis fíjate en que, además de los contrastes, los ejemplos anteriores tienen algo más en común: son sinceros y son breves, dos de los requisitos al hablar en público.

De nada te servirá contraponer ideas si lo que dices no sale de ti y se hace largo.

Ahora ya sabes qué decir en tu próximo discurso de padrino de bodas,  cuando tengas que hacer un brindis para una quinceañera o cuando aquel amigo con una copa de más te invite a decir unas palabras.

Dedica 2 minutos a pensar lo que dirás y puede que seas recordado toda la vida.