Te habrás dado cuenta que captar la atención de alguien no es tarea fácil. Y si es menor de 30 años es todavía peor.

Se estima que recibimos unos 5.000 estímulos al día. No le prestas atención a todos, pero sí a un buen puñado de ellos.

Eso supone dejar lo que estabas haciendo y centrar la atención en otra cosa. Y eso, a su vez, conlleva un déficit de atención. Esos problemas de concentración suceden en las clases de las escuelas, en las oficinas de las empresas y, cómo no, en las salas de presentaciones.

 

No sé si es algo particular de esta generación, lo que sí sé es que va in crescendo.

Solo hace falta salir a la calle para darse cuenta de que la tecnología nos ha traído un montón de cosas y los problemas de concentración están entre ellas.

 

Un dato curioso:

Un estudio de American Scientific con una muestra de 100 Hospitales reveló que mientras en 2004, 559 personas se lesionaron al chocar con un objeto fijo mientras escribían en su teléfono, ese número aumentó hasta 1.500 en 2010. ¿Te imaginas lo que pasará en el 2030?

De hecho, el año pasado, el alcalde de Honolulu prohibió a los ciudadanos escribir con el teléfono mientras caminan por la calle.

 

Mi atención hiperactiva


Yo soy un vivo ejemplo de esas distracciones. He empezado este post a las 9:06 y ahora son las 11:14. En este lapso de tiempo he entrado en mailchimp, he actualizado la web y he revisado la agenda de la semana que viene.  Y tan solo he escrito 250 palabras.

Está claro, nos estamos volviendo hiperactivos y la falta de atención está en nuestro haber. Al menos, la falta de atención prolongada.

 

¿Sigues ahí?  Vale, vale…

 

Pues si eso te pasa a ti y me pasa a mí, también le va a pasar a todos los asistentes de tu presentación o reunión. Llegará un momento en el que su mente inconsciente le aparte de lo que estás diciendo para tratar algo que cree más interesante como qué comerá hoy, cuánto falta para acabar o cuál ha sido el último tweet de Shakira.

 

Y tú vas a luchar contra eso.

 

¿Por qué? Porque quieres llamar la atención. Quieres que te escuchen.

¿Por qué?

Porque si no te escuchan ¿para qué c*** estás hablando?

 

 

3 trucos para llamar la atención de la audiencia


¿Qué puedes hacer para atraer la atención del público? Como mínimo una de estas 3 cosas. Y si las combinas, puede que, como decía Calvin en Django, captes no solo su atención sino también su interés.

Y es que hay una cosa que debes tener clara:

 

La atención no se exige, se atrae. 

 

1-Pregunta al público

Las preguntas son mágicas. Es la forma más sutil de obligar a alguien a hacer algo. Mi Smartphone es de color negro. ¿Y el tuyo? Es muy probable que mientras leas esto hayas pensado si el tuyo también lo es.

Es muy difícil no hacer caso a una pregunta. Es como un virus que se expande en tu organismo. Una vez ha entrado por tus oídos es prácticamente imposible que tu cerebro no le haga caso.

Eso sí, no sirve cualquier pregunta. Aquí tienes las mejores.

Evita hacer preguntas abiertas tipo:

¿Cómo os gustaría que fuese vuestra futura casa?

La mayoría de la gente se vuelve tímida entre una multitud. Temen decir algo que no sea “correcto”.

Es mejor ponérselo fácil.

¿A cuántos de vosotros os gustaría tener un piso de 200m2?

 

2- Ejercicio -físico-

La mayoría de charlas se dan de la siguiente manera:

  1. Anuncian al ponente.
  2. Éste sale, se presenta y habla sin parar durante 40min.
  3. Fin.

 

Esa estructura suele llevar a la desconexión. Es muy difícil mantener la atención durante tanto rato. (Por eso las charlas TED son de 18 minutos).

 

¿Pero Nacho, yo tengo que hablar 40 minutos, qué puedo hacer?

Primero, trata esos 40 minutos por bloques de 20 minutos. Segundo, dentro de cada bloque incluye siempre ejercicios para mejorar la atención. Uno de ellos puede ser el ejercicio físico.

Haz que se levanten, que se sienten, que se vuelvan a levantar, que den una vuelta sobre sí mismos, que den dos pasos a la izquierda, a la derecha, que jueguen a piedra papel tijera… haz lo que quieras, pero no dejes que estén sentados durante 40 minutos seguidos.  Eso no solo va a favorecer el dinamismo de tu charla, sino que aumentará la concentración en esos momentos de ejercicio y contribuirá a qué estén más interesados en el contenido restante.

Eso sí, cuida que los ejercicios que propones tengan alguna relación con aquello que les estás contando.

 

3- Aplica la teoría del vacío

La teoría del vacío es una estrategia para mejorar la atención del público basada en experimentación científica.

Parece ser que las personas estamos más dispuestas a recibir información cuando somos conscientes de que hay un vacío de conocimiento en nuestra mente.

Si no sabes que no sabes, no pasa nada. Pero cuando sabes que no sabes, el gusanillo de la curiosidad hace su aparición.

 

¿Qué tienes que hacer tú?

Crear un vacío de conocimiento. Esto que suena tan técnico es lo más fácil del mundo.

 

Quieres contarles que en tu empresa alguien ha sido promocionado. Tienes dos opciones:

 

1-Hola, gracias por venir aquí hoy. Nos hemos reunido para comentaros una cosa muy importante. Carlos Martínez ha sido seleccionado como nuevo director del área de calidad. Carlos ha estado con nosotros durante 8 años y ha demostrado sobradamente su preparación. Además estuvo 5 años en Sony, donde ejerció de…

Bostezo reprimido. Mirada al móvil. Desconexión.

 

2-  Había 22 candidatos al puesto de director del área de calidad. Hemos escogido a uno. ¿A quién? En dos minutos lo sabréis.

El elegido es alguien que lleva 8 años con nosotros, alguien que ha demostrado su preparación tanto en nuestra sede como en la de los clientes, alguien que llegó aquí procedente de Sony. Recuerdo una vez que… (historia personal) y esa es precisamente la actitud que buscamos aquí. Por eso hemos elegido a Carlos Martínez como nuevo director del área de Calidad.

 

Si quieres fomentar la atención, no les des la información de buenas a primeras, hazles darse cuenta de que hay algo que no saben (ya hemos elegido a alguien pero no sabéis quién es) para mantener su interés y quieran saber más (Ohh Dios mío, ya han elegido. ¿Quién será? ¿Rosa, Carlos, yo? Qué nervios..) y a continuación, ofrece esa información prometida.

 

 

¿Qué vas a hacer tú?

Captar la atención es la piedra angular de cualquier exposición (por eso es el primer módulo del Ponente Atractivo). Sin su atención, no hay comunicación.

Usa cualquiera de estas tres estrategias (¡o mejor úsalas todas!) y verás cómo sus oídos no querrán perderse nada de lo que dice tu boca.

¿Sigues ahí?