Excepto la tortilla de patata, todo está mejor caliente. La voz, no es una excepción. Por eso, cuando tengas una presentación en el horizonte, calentar la voz debería ser una de las primeras cosas que hagas.

¿Cómo? ¿No me digas que nunca lo has hecho?

“Pues sí, Nacho. Nunca he calentado la voz antes de hablar en público y nunca he tenido ningún problema.”

Todavía.

Seguro que hay alguien por el mundo que ha conducido bebido y no ha tenido ningún accidente.

Todavía.

¿Te atreverías a decirle que lo está haciendo bien?

Lo dudo.

 

En muchas disciplinas realizan ejercicios de calentamiento para mejorar el rendimiento.
Los futbolistas salen a calentar media hora antes de jugar, las cantantes como Beyoncé tienen su rutina de ejercicios vocales para mejorar la voz, incluso Usain Bolt se pasaba 40 minutos antes de salir a la pista y dejar a sus contrincantes atrás.

Tú no necesitarás estar tanto tiempo, solo con que le dediques tres minutos te ahorrarás problemas y sustos que pueden ponerte en una situación incómoda.

3 minutos para 0 riesgo.
 
¿No es esa una buena inversión?

 

 

Cómo se produce la voz


La voz se produce en la laringe cuando el aire que viene de los pulmones pasa por las cuerdas o pliegues vocales.  Cuando haces ejercicios de calentamiento con tu voz estás estirando las cuerdas vocales y eso mejora el riego sanguíneo de la zona y te permite conseguir varias cosas.

Te las cuento.

 

 

Qué beneficios tiene


La comunicación eficaz no tiene tanto que ver con lo que dices sino con cómo lo dices.

Uno de los factores que influyen en esa mejora de la comunicación es tu voz. ¿Por qué?

 

Mejora la calidad de tu voz

¿Te has dado cuenta cómo suena tu voz justo después de despertarte?  Probablemente no es tu mejor registro.

Cuando despierto a mi hija Elea siempre sale con un hilillo de voz de la cama.

-¿Hoy también vamos al cole, papa?

Parece que no solo su cabeza tiene que desperezarse, también su laringe.

Tu voz en frío no es la mejor arma de comunicación. Descongélala y verás cómo todo mejora.

 

Aumenta el registro vocal

Como persona, puedes usar varios registros. Seguro que has cambiado la voz cuando has sufrido un estallido de ira, cuando has imitado a alguien o cuando te has vuelto dulce para hablarle a un niño.

Si tienes la voz fría, tu variedad vocal se reduce y tu discurso es más monótono. No dejes que sea así.

 

Reduce la fatiga de tu voz

Como cualquier otra parte del cuerpo, la voz se cansa al usarla. Aunque no la notes, la fatiga está ahí, esperando a la vuelta de la esquina para hacerte fallar.

Haz la prueba: si te pasas horas hablando, notarás que el cuello se resiente. Si hablas muy alto durante un período prolongado aparece la afonía.

Calentar la voz permite usarla en buenas condiciones y reduce el desgaste que supone usarla cuando aun está fría.

 

 

 

Ejercicios para mejorar la voz


Si te he convencido de las bondades de hablar con la voz “caliente” ahora llega el momento de saber cómo hacerlo. Estas técnicas para mejorar la voz te llevarán menos de 3 minutos y harán que puedas dar lo mejor de ti con un tono de voz limpio y variado.

 

Para empezar deberías calentar toda la musculatura de la cara. No todos esos músculos influyen directamente en la voz, pero tener los alrededores limpios ayuda a que la casa se vea más bonita.

 

Ejercicio 1

Pon cara de sorpresa exagerada abriendo la boca y los ojos y subiendo las cejas. Fuerza los músculos hasta que sientas que los estés estirando.  Luego pon cara de estreñido entrecerrando los ojos mientras mantienes las cejas bajas y sonríes con los labios apretados.

Repite esta transición cinco veces.

 

Ejercicio 2

Infla el carrillo derecho con aire. Luego infla el izquierdo. Ahora infla y desinfla el derecho varias veces rápidamente. Haz lo mismo con el izquierdo.

 

Ejercicio 3

Agárrate la barbilla y, con la boca abierta, muévela arriba y abajo. Suave, no quiero que te desencajes la mandíbula.

 

Una vez tu cara esté despierta puedes pasar a calentar musculatura más específica.

 

Ejercicio 4

Dobla la lengua y muérdetela ligeramente. Libera la presa y vuélvela a morder. Repite el gesto 20 veces.

 

Ejercicio 5

Gira la lengua para un lado y para otro (si puedes). Si eres de los que sabe hacer la U también servirá. Hazla y deshazla cinco veces.

 

Ejercicio 6

Di “huh” sacando el aire de tus pulmones. Deberías notar una contracción abdominal. De hecho, es esa contracción la que saca el aire. No tengas miedo de parecer un espartano. Lo eres.
Haz 10 repeticiones.

 

Ejercicio 7

Junta los labios y pronuncia “hmmmmm” mientras sueltas aire. Nota como se produce una vibración en tu garganta. Deberías parecer un monje meditando -o al menos la imagen que tengo yo de un monje meditando- Repítelo tres veces.

 

Ejercicio 8

Junta los labios suavemente y espira con fuerza. Deja que el aire salga entre tus labios mientras éstos vibran produciendo el efecto pedorreta. Repítelo cinco veces hasta quedarte sin aire.

 

Ejercicio 9

Repite conmigo:

mamamamamamamamama

wawawawawawawawawawa

yayayayayayayayayayayaya

lalalalalalalalalalalalalalalala

rarararrarararararararararara

 

Ejercicio 10

Pronuncia combinaciones de dos vocales hasta nombrarlas todas. Ae-Ai-Ao-Au. / Ea Ei-Eo-Eu / Ia-Ie…. Abre bien la boca mientras lo haces.

 

Ejercicio 11

Pronuncia las vocales de una en una alargándolas unos 3 segundos. Mientras lo haces, sube el tono de tu voz progresivamente.

 

Ejercicio 12

Ahora pon a prueba tu calentamiento realizando estos tres trabalenguas:

 

El astro que castró a Castro tomaba estrógenos.

Afronta fríamente que los africanos afros nunca defraudan con sus disfraces.

Según la Biblia, el afable Blas nunca le birló la blanca blusa a la bella Blanca.

 

Para mejorar la dicción también puedes realizar este último ejercicio mientras muerdes un bolígrafo.

 

Aquí te dejo un vídeo corto en el que verás cómo realizo estos ejercicios en menos de 3 minutos.

Así no tendrás excusa para encontrar un hueco en tu apretada agenda y hacer tú lo mismo antes de salir a hablar en público.

 

  

Si eres de los que te gusta la tortilla de patata fría, deja que ese sea el único plato no caliente el día que tengas una presentación. Esta rutina para calentar la voz te ayudará a parecer un ponente más seguro y más experimentado y eso es algo que tu imagen y la de tu empresa agradeceréis.