Si Dios pudiese elegir a una persona para que contagiase la pasión por la música clásica estoy seguro de que elegiría a Benjamin Zander.

 

Zander ha sido conductor de la orquesta Filarmónica de Boston desde 1979 pero no es solo conocido por su principal quehacer sino por sus famosas charlas y conferencias sobre liderazgo y música clásica.

En 2008 fue invitado a dar una TED talk – si todavía no sabes qué es TED puedes descubrirlo aquí– que pronto se convirtió en una “Best TED talk”. Aún no está entre las 20 charlas TED más vistas de la historia pero todo llegará. Vaya si llegará.

 

La mayoría de veces que veo un discurso no siento nada especial –ten en cuenta que veo muchos- pero en algunas ocasiones sí que siento algo. Zander me hizo sentir.

 

Cuando vi por primera vez la conferencia ted del inglés pensé: “Este tío es un pedazo de genio”.  Y hoy, después de haberla visto un par de veces más para analizarla, sigo pensando lo mismo. Es más, ahora es  oficialmente uno de mis ídolos.

 

Esta charla demuestra que no existe una fórmula mágica para ser un gran comunicador. No se trata de adoptar los mejores gestos de comunicación no verbal, empezar con una frase impactante o mantener una posición centrada en el escenario.

Se trata de ser tú. Se trata de honestidad. Se trata de contar algo que te importa.

 

Y Benjamin Zander cumple aquella máxima atribuida a Platón que dice:

“Los hombres sabios hablan porque tienen algo que decir; los tontos porque tienen que decir algo”

 

Y es que esta charla debería ser la primera búsqueda que te devuelva google cuando busques “videos de pasión”.

Se nota que a Zander le gusta la música clásica. Y se nota que le encantaría que a todo el mundo le gustase tanto como a él.

En el vídeo que sigue podrás ver su charla TED conocida como “The power of music” o “Shiny eyes” –ojos brillantes- . Hoy el título es lo de menos, lo que importa es el contenido.

Échale un ojo y luego hablamos sobre por qué es el elegido.

 

Nota: Puedes gestionar los subtítulos desde el recuadro de la esquina inferior derecha, justo debajo de la linea de reproducción.

 

[ted id=286]

 

¿Qué es lo que más me gusta de la charla?

TODO.

Estoy enamorado de esta conferencia TED así que te contaré qué es lo que hace tan bien y así podrás incorporar unas cuantas ideas a tu próxima presentación.

 

Historias personales

Una de las claves de su éxito es que la charla está sazonada con varias historias o anécdotas personales.

Cuenta cómo hizo un ejercicio similar al que acaba de hacer con la audiencia en una clase con niños de 12 años en Boston. Cuenta cómo, en Irlanda, mientras trabajaba con chicos católicos y protestantes, uno de ellos le contó que su hermano murió el año pasado y que solo consiguió llorar cuando escuchó el preludio de Chopin. Cuenta cómo tuvo una revelación mientras estaba dirigiendo a una orquesta y cómo la superviviente de Auschwitz se lamentaba por las últimas palabras que le dijo a su hermano de ocho años.

Todas las historias sirven para explicar, de una manera u otra, ideas que quiere compartir. Y son tremendamente efectivas no solo para la comprensión sino también para potenciar el recuerdo.

Además, los detalles que añade – edades, localizaciones, palabras exactas-  las envuelven en un aura de credibilidad.

 

Historias personales. La herramienta mágica para difundir ideas.

 

Analogías

Las analogías nos permiten ver las relaciones de semejanza entre cosas distintas y, por contraste, logran que destaquen más.

Por eso, cuando queremos transmitir una idea, usar una analogía es una genial elección

 

¿Qué analogías utiliza Benjamin Zander?

Empieza la conferencia con la historia de los zapatos, que si bien es una historia, también la usa como analogía para demostrar que todo depende del cristal a través del que se mira. Que todo es una cuestión de actitud y que el estado de la música clásica no es una excepción.

Habla de Hamlet y de cómo existe Ofelia, el asesinato fallido del tío de Hamlet, la obra dentro de la misma obra y otros sucesos con el único propósito de evitar el fin de la función. De alargar el desenlace.  Entonces coge esa idea y la compara con el MI que supuestamente debería tocar Chopin pero que, para alargar la pieza, posterga repitiendo notas anteriores.

Posterga. Nunca pensé que utilizaría esta palabra.

 

Un último ejemplo de analogía es cuando habla de Mandela y de su visión de Sudáfrica y lo compara con el pájaro que vuela sobre el campo sin prestar atención a las vallas que tiene debajo. Es una manera de ejemplificar cómo tener la vista en el largo plazo te permite evitar pensar en los inconvenientes que surjan en el corto plazo.

Lo que me recuerda una frase que tengo colgada encima de la pantalla:

“Obstáculos son lo que uno ve cuando aparta la vista de su objetivo”.

 

Sí, hoy estoy escribiendo las ideas que me vienen a la cabeza. Freestyle.

 

Movimiento en el escenario

Si has visto más de una TED talk te habrás dado cuenta de que hay una pequeña alfombra roja encima del escenario.  Los asesores de los oradores –hay asesores detrás de las conferencias TED, ¿o pensabas que todos los que van a hablar son tan buenos de serie?- les recomiendan permanecer en esa zona.

Zander solo necesita ocho palabras y dos segundos para pasarse esa sugerencia por el forro.

-Paso.

 

¿Pero si se lo sugieren es que será bueno, no? ¿E incumplirlo es malo, verdad? ¿Por qué lo comentas junto a las cosas que te han gustado?

Porque yo creo que el movimiento en el escenario provoca más atención y añade dinamismo a la charla.

A qué orador te apetecería ver más, ¿a uno que permanece sentado tras un atril, inmóvil y al que únicamente le ves la cabeza o a este?

 

Por norma general, moverse con sentido y ocupar el espacio disponible suele ser positivo pero ten en cuenta también que el movimiento debe ser congruente con el orador y el mensaje.

En una muestra de ello, Zander logra conectar muchísimo con la gente y parecer alguien cercano cuando sale del escenario, se pasea por la primera fila e incluso se dirige directamente a alguno de los asistentes.

 

Dinamismo

Estarás de acuerdo conmigo en que es una charla dinámica. Los 20 minutos se pasan volando.

Si has ido a unas cuantas presentaciones probablemente se parecieron más a los documentales de la 2 que a la conferencia TED de Zander.

 

El dinamismo es de agradecer.

 

¿Crees que un orador nace dinámico o soso? ¿Que no se puede “aprender”?

Fíjate en todas las charlas que te parezcan dinámicas y encontrarás un patrón.

La variedad. El cambio. El contraste.

 

Benjamin Zander actúa de maneras distintas: habla de pie, habla sentado, habla desde el piano y también mientras se mueve constantemente, habla en segunda persona del plural pero también usa la segunda del singular para dirigirse directamente a algunas personas, habla en serio, habla en broma, cuenta historias de humor e historias tristes, interpreta la música y anima al público a que la interprete.

Es un constante juego de contrastes que le hacen ser dinámico, fresco, enérgico.

Otro contraste: su edad y la agilidad con la que se mueve. Esto es un no parar.

Contraste, contraste, contraste.

 

Si en tu presentación no te has movido del centro del escenario y te has limitado a hablar con el mismo tono mientras mostrabas las diapositivas no te extrañes cuando veas a alguien de tu audiencia bostezar.

 

Humor

Tal vez el plato estrella de la charla.

 

Si repasas las “Best Ted talks” te darás cuenta que tienen un denominador común: en todas hay algo de humor.

 

En esta charla en concreto hay 31 momentos en los que el público ríe. 31. Eso no es nada fácil. Es más de una risa por minuto. Y si únicamente tienes en cuenta los cinco primeros minutos, en los que consigue 10 carcajadas de la audiencia, sale una media de dos por minuto. Una cada treinta segundos. Nada mal amigo Zander. Nada mal.

Para conseguirlas usa varias estrategias como lo inesperado, los callbacks y algunas incongruencias.

 

¿Quieres saber cómo hacer reír al público? Puedes descubrirlo aquí.

 

Callback

El Callback es una técnica que consiste en hacer referencia a algo que has dicho previamente. En el link anterior está explicado con más detalle.

Los callbacks son mágicos. Generan una conexión enorme con la audiencia y, a menudo, funcionan también para crear humor.

Le confieren un halo de preparación y redondez a la charla. Hacen sentir al público lo que tú sentiste al ver el final de Se7en.

 

¿Cuáles utiliza?

Explica el concepto de “one buttock play” – algo así como tocar a una nalga- y posteriormente hace referencia al mismo cuando va a tocar el preludio de Chopin y avisa de que así verán una interpretación “one buttock play”.

Otro callback: al principio de su charla comenta que, aunque mucha gente lo crea, nadie es “tone-deaf” –incapaz de distinguir tonos- y explica por qué.

Más adelante, mientras toca el piano, pide al público que presuponga cuál es la siguiente nota después de interpretar un do-re-mi. Dado que todo el mundo sabe qué nota viene a continuación aprovecha para decirles: ¿Lo veis? Nadie es “tone-deaf”.

 

Variedad vocal

Otra de las estrategias que usa para aumentar el dinamismo de su charla ted es cambiar de tono constantemente.

Usa muchas inflexiones de voz para remarcar las partes del mensaje que, en ese momento, le interesa resaltar.

Algunos ejemplos los encontrarás cuando dice:

  • “No me voy a ir de aquí hasta que todos los presentes entiendan y amen la música clásica.”
  • “¿Os imagináis a Martin Luther King?: I have a dream! But I’m not sure if…”
  • “Y yo aplaudía y ellos aplaudían y yo aplaudía y ellos aplaudían. Y les pregunto: ¿Por qué aplaudo? Porque estábamos escuchando.”

 

 

Ahora entenderás porque te ha gustado al verla. Apuesto a que se la preparó a fondo y por eso hace tantas cosas bien.

 

¿Se podría mejorar?

 

ted-talk-mejorar

 

Menos Scarlett Johansson, todo se puede mejorar. Y aunque esta conferencia está muy arriba, aquí te comentaré tres aspectos. No porque la hubiesen convertido en una mejor charla –difícil- sino porque sí que puedes aprender algo para tus próximos discursos.

 

Coherencia contenido/ejecución

Cuando cuentas algo tienes que ser consciente de cuál es el contenido. Si cuentas algo triste no conviene hacerlo mientras ríes. Si cuentas un episodio frenético no deberías hacerlo pausadamente. Cada mensaje tiene una manera óptima de ser transmitido.

 

En el 16:20 cuenta la historia del niño irlandés. Una historia eminentemente triste pero le añade la broma del “shopping” – juego de palabras entre el compositor de la obra, Chopin y salir de compras, “shopping”-  un segundo antes de decir: “a mi hermano lo dispararon el año pasado y no había llorado su muerte hasta ayer”.

La broma del shopping le resta dramatismo a la historia. El humor es bueno pero no siempre es la mejor estrategia para comunicar una idea. ¿Te imaginas notificar un despido con un chiste?

En este caso concreto, para darle más énfasis a la historia, sugeriría eliminar esa broma y contar la historia del niño y la muerte de su hermano sin provocar ninguna risa entre el público.

 

Limita la ovación

En el 15:00 acaba de tocar el preludio de Chopin y la sala irrumpe en aplausos. Él se levanta y aplaude a su vez. Algunas personas se empiezan a levantar para ovacionarlo pero Zander hace un gesto con las manos pidiendo que se sienten y empieza a hablar.

Siempre es bueno dejar que la gente aplauda o ría y no cortar sus reacciones -hablé de ello aquí-  pero en este caso quiero centrarme en esos gestos que piden que se sienten.

 

Una de las maneras de generar dinamismo es involucrar a tu audiencia. Hacerlos participar. Preguntarles algo. Invitarles a hacer algún ejercicio. Que salten. Que hablen. Cualquier cosa que rompa el estado en el que están.

Esa audiencia lleva escuchando charlas TED durante horas y cuánto más salgas del formato “masterclass” mejor. Él lo hace brillantemente durante los 20 minutos pero aquí podría haberlo potenciado dejando que se levanten que aplaudan y que se vuelvan a sentar.

Siempre es positivo hacer que tu audiencia se mueva. Si lo logras, no lo frenes de inmediato.

Es como poner el agua a calentar y, justo antes de que rompa a  hervir, bajar el fuego.

 

Cierre

Cierra con la historia de la superviviente de Auschwitz y su promesa. Y pide ese mismo compromiso al público: “Nunca decir nada que no pueda quedar como la última cosa que dijiste.”

Me parece una declaración preciosa y sin duda tendríamos un mundo mejor si todos adoptásemos esta máxima al hablar pero no puedo evitar pensar que es un tanto efectista.

 

Su brillante conferencia va de música clásica, de cómo apreciarla, también de liderazgo y de alguna otra cosa pero pienso que está alejada de esa última idea final. Sí, es una gran idea, narrada con brillantez y con una historia conmovedora pero demasiado desconectada con el resto del mensaje.

El cierre es el momento clave, el momento de dar- o repetir- tu mensaje. Lo que quieres que se lleve la gente. El resumen de esos 20 minutos. Y, honestamente, creo que esa idea no es el resumen de su charla.

 

 

Para reflexionar

Decía al principio que Zander es conocido por sus charlas sobre liderazgo. En esta conferencia TED hay varios momentos en los que menciona lo que debe tener un buen líder y hay una reflexión final que me encanta:

 

¿Quién estoy siendo que los ojos de mis seguidores no brillan? ¿Quién estoy siendo que los ojos de mis hijos no brillan?

 

El acto de aceptar la responsabilidad de lo que sucede cambia totalmente la realidad. Es un cambio enorme.

 

No es que tus seguidores no lo hacen bien porque no tienen talento o no te escuchan.

No es que tus hijos no destaquen porque los jóvenes ya no están interesados en nada.

Eres tú el que puedes mejorar. Eres tú el que puedes ser un mejor líder, un mejor padre o un mejor orador.

 

Aplícatelo la próxima vez que una charla no salga todo lo bien que esperabas. No ha sido porque  el público estaba frío, la sala era muy grande o el proyector de mala calidad. Eras tú. Podrías haberlo hecho mejor. Y la próxima vez lo harás.