Alexander Graham Bell dijo una vez: “La clave para el éxito reside, ante todo, en la preparación”

 

No tengo ni idea cómo se prepara uno para inventar un teléfono en un mundo donde todavía no existe pero sí que tengo claro que estar preparado para algo te aporta principalmente dos cosas: conocimiento sobre lo que vas a hacer y confianza en ti mismo y sobre esos dos pilares puedes cimentar muchos de tus logros.

 

Uno de los grandes de nuestra época, Steve Jobs, era un adalid de la preparación. Una vez leí que por cada minuto de exposición en una de sus presentaciones había cuatro horas de trabajo detrás.

Aún siendo de letras, como es mi caso,  no es difícil sacar números. Una presentación de apple de veinte minutos le suponía un trabajo previo de ochenta horas.

Teniendo una semana laboral de cuarenta horas, imagina lo que ese curro significa.

 

Cuando pienses que tu trabajo no es dar presentaciones sino encargarte del marketing, de la contabilidad o de las finanzas, vuelve a pensarlo. Detente y valora el impacto que tiene una comunicación y por qué conviene dedicarle tantas horas.
Los tiempos cambian. Antes tampoco le dedicabas tiempo al whatsapp pero si ahora no lo haces estás desconectado.

 

Jobs no solo era el encargado de presentar el nuevo iphone o el viejo ipod. Era el encargado de dar las noticias de Apple al mundo- en realidad, las novedades de Apple, supongo que de las simples noticias se encargaban otros- y eso supone muchas presentaciones y muchos discursos.
Muchas horas.

 

Así que primera lección de Jobs: prepárate. Prepárate mucho.

 

Segunda.

 

La semana pasada, en el intensivo para aprender a hablar en público, discutimos el más famoso discurso de Steve Jobs: el discurso de graduación universitaria que dio en Stanford en el 2005.

Tal vez lo conozcas como stay hungry stay foolish o incluso connecting the dots. Son varios los títulos que se le otorgan y es que, como pasa con muchos discursos de graduación – aquí tienes otros dos ejemplos de grandes discursos de graduación que no tienen un título claro.

 

Jordi, uno de los alumnos, no lo había visto y el segundo día de curso nos contó que al llegar a casa, se puso enfrente del ordenador, entro en youtube, lo vio y no puedo reprimir las lágrimas que corrieron por sus mejillas.

A mí me pasa lo mismo cada vez que lo veo – y van unas cuantas- así que algo debe tener para ser capaz de emocionar de esa manera.

 

En el post de hoy lo voy a analizar y verás qué elementos contiene para haber entrado con tanta fuerza en la lista de discursos famosos de nuestra época.

 

El discurso de Steve Jobs en Stanford es uno de los más influyentes de los últimos 15 años -camino de los 22 millones de visitas en youtube- ,y uno de mis preferidos, así que van a haber muchas más cosas a destacar que sugerencias de mejora. Pero tranquilo, de la excelencia también se puede aprender.

 

Si aún no sabes de qué discurso hablo, aquí lo puedes ver. Te recomiendo que lo hagas antes de seguir.

Si ya lo conocías, también te recomiendo verlo antes para refrescar la memoria. Después de todo, un discurso así no se ve todos los días.

 

 

¿Visto? ¡Allá vamos!

 

 

Lo mejor del discurso de Steve Jobs

 

Estructura

Una de las cosas que más me gusta es la estructura que tiene. Usa una estructura clásica en la que distribuye el mensaje en tres partes tres partes lo que potencia el recuerdo. Además, marca los inicios de cada parte con un: “La primera historia, la segunda historia…”

Muchos oradores cometen el error de querer hablar de muchas cosas pero Steve Jobs no. Se limita a tres aspectos. Tres historias. Como dijo Davinci: “La sencillez es la máxima sofisticación”.

 

Principio de semejanza

Hace uso del principio de semejanza  por el que las personas otorgamos más  credibilidad a gente parecida a nosotros.

Lo usa al decir que él fue a una universidad tan cara como Stanford y así consigue que el público se identifique con él. Aunque ahora Jobs es un rockstar, hace tiempo fue uno de ellos.

También lo usa al inicio de su conclusión, cuando habla de la publicación “The whole Earth Catalog”.  Dice: “eran los 70 y yo tenía vuestra edad”. De nuevo, intenta disociar su figura actual para llevarlos a la época en la que él era un estudiante más y que sea sencillo identificarse con él.

 

Humor

Otra cosa que resaltaría es como salpimenta su discurso con humor. Si tuviese que resaltar algunas frases de Steve Jobs que generan risas serían:

 

  • Esto es lo más cerca que he estado de graduarme…
  • …y como Windows copió a Mac…
  • …¿Cómo te pueden echar de una compañía que tú creaste?…

 

Eso le hace conectar con el público y le agrega amenidad a su discurso.

El humor es uno de los conectores más potentes con la audiencia. Si quieres saber cómo crearlo puedes verlo aquí.

 

Reglas de tres

La regla de tres es un clásico de las intervenciones en público; ayuda a enfatizar y enriquecer los mensajes y Jobs la usa a menudo aquí.  Algunos ejemplos son:

 

  • “Aprendí sobre serif y sand serif, sobre los espacios entre letras, sobre qué hace realmente grande a una tipografía.”
  • “máquinas de escribir, tijeras y cámaras polaroid”

 

Si te fijas, seguro que puedes encontrar algunas reglas de tres más a lo largo de esos catorce minutos.

 

Para saber más sobre las reglas de tres, aquí expliqué qué es y cómo crearla.

 

Historias personales

Si tuviese que escoger una única razón por la que algunos lo consideran el mejor discurso del mundo diría que es porque está lleno de ejemplos personales.

Construye su credibilidad dando ejemplos reales de su vida que le permiten ofrecer las enseñanzas que aparecen al final de cada una de sus historias. Es sencillamente brillante.

 

En la primera parte habla de cómo empezó su vida y de cómo dejó la universidad. Nos habla de sus padres adoptivos o de su interés por la caligrafía.

En la segunda parte nos cuenta cómo lo echaron de Apple y qué impacto tuvo eso en su vida.

En la tercera relata lo que supuso el diagnóstico de su enfermedad y la posterior operación de su cáncer de páncreas.

 

Son tres partes, cada una con una historia personal de base que le presenta como experto en el tema. ¿Quién mejor que Steve Jobs para contar la vida de Steve Jobs?

 

Apertura emocional

Otro de los factores de su éxito es la apertura emocional que muestra en todo momento. Habla de cómo le rechazaron sus padres adoptivos, de cómo se quedó sin trabajo y se sintió repudiado y de su cáncer. Sin duda hay que ser valiente para abrir tu alma y hablar de cosas tan personales delante de miles de personas. Él lo hizo y el público lo agradece.

 

Pocas técnicas son más efectivas que la apertura emocional para apelar a las emociones de los demás y Jobs usa Pathos con categoría y naturalidad.

 

Capacidad de síntesis

Otra de las cosas que me encanta y que no es fácil conseguir es la mezcla entre añadir detalles para hacer real la descripción y la capacidad de sintetizar lo importante para no irse por las ramas.
 

Un ejemplo de esto lo encontrarás en la tercera parte  cuando habla de la diagnosis de su cáncer. Relata con detalle cómo le hicieron una biopsia metiéndole un endoscopio por la garganta, a través del estómago y los intestinos, cómo pincharon una célula para extraerla y cómo el médico lloró de alegría al darse cuenta de que era un tipo de tumor operable. Usa veinticinco segundos para explicarlo y, en cambio, usa sólo tres para decir que lo operaron y que todo fue bien.

La operación probablemente fue más larga que la biopsia pero hábilmente nos relata ese momento desconocido por casi todos con detalle y sólo le dedica diez palabras a algo que casi todo el mundo conoce. Un diez.

 

Figuras retóricas

Las figuras retóricas embellecen el mensaje y potencian el recuerdo. Steve Jobs lo sabía y usa unas cuantas.

 

Por ejemplo, utiliza la antítesis -usar dos términos o ideas con significados opuestos- al decir: “el peso de tener que alcanzar el éxito fue reemplazado por la ligereza de volver a ser un principiante”

También usa una Anadiplosis -el griego que le puso el nombre se quedó a gusto- que consiste en usar, al inicio de una frase, el final de la anterior. “La única manera de estar satisfecho en la vida es hacer lo que consideres un gran trabajo. Y la única manera de hacer un gran trabajo es hacer lo que amas.”

Y luego, para rizar el rizo une una antítesis con una anadiplosis como diciendo : “ehhh, que también sé hacer malabares con cinco bolas”

“La muerte es el agente de cambio, retira lo viejo para dejar sitio a lo nuevoAhora lo nuevo sois vosotros, pero dentro de un tiempo…”

Aquí tienes algunos trucos para crear una figura retórica potentísima.

 

Profundidad de las frases

El discurso de Stanford está repleto de frases profundas que podrían utilizarse como faro para vivir una vida con sentido. Parece que además de un gran empresario y orador, Jobs era un filósofo.

Hay muchas pero las frases de Steve Jobs que destacaría son estas tres:

 

  • “No pierdas tu tiempo viviendo la vida de los demás”
  • “Ten el coraje de seguir a tu corazón y tu intuición. Ellos saben, de algún modo, lo que de verdad quieres ser. Todo lo demás es secundario.”
  • “Casi todo, las expectativas ajenas, el orgullo, el miedo al fracaso o al ridículo, todo eso desaparece cuando te enfrentas a la muerte dejando sólo lo que es importante.  Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco para no caer en la trampa de pensar que tienes algo que perder.”

 

Cierre

Si el cierre es la parte más importante del discurso, Jobs lo aprovecha de manera notable.

La ejecución de la conclusión es espectacular. Explica otra historia personal aderezada con reglas de tres, descripción de detalles, uso de nombres específicos y no genéricos y uso del principio de semejanza para cerrar con lo que es el mensaje del discurso: “Stay hungry, stay foolish.”

 

Sensacional.

 

 

Después de repasar el video para realizar este análisis me da hasta algo de vergüenza dar sugerencias de mejora pero sí que hay tres cosas que podrían haber hecho su discurso aún más memorable.

 

Cómo mejorar ese discurso de graduación

 

Uso de notas

Jobs se pasa el discurso leyendo y eso hace que pierda contacto visual con el público a la vez que le resta naturalidad a su discurso.

Para mejorarlo, podría haberlo dado sin sus apuntes.

De hecho, viendo la calidad del discurso y conociendo su afán por la preparación me extraña que no le dedicase unas horas más a prepararlo.

 

Lenguaje no verbal

Cuando estás leyendo, sueles usar tus manos para mantener el papel y adoptas una postura comunicativa menos natural. Tu capacidad de gesticular se reduce y con ello la posibilidad de aportar significado extra.

Prácticamente el único gesto por encima de la cintura que hace Jobs es uno en el que sitúa sus  dedos índice y pulgar a cada lado de la mandíbula y los baja lentamente hasta su barbilla.  Lo repite hasta seis veces y parece ser más un movimiento inconsciente que algo preparado.

 

Para amplificar lo que decía podría haber salido sin papeles y sin atril y eso le hubiese permitido añadir gestos que potenciasen el mensaje.

 

Pausas

Aunque Jobs era un consumado especialista en usar las pausas para remarcar el significado de sus frases, en este discurso hay dos momentos en los que retoma el hilo del discurso demasiado rápido.

 

Alrededor del minuto 7:40, nombra los éxitos de Pixar, entonces el público irrumpe en aplausos y él sigue hablando sin detenerse.

Sucede algo parecido en el 11:45. Hace una broma diciendo que ni siquiera los que quieren ir al cielo quieren morir, el público se ríe e, inmediatamente, sigue con la siguiente frase.

 

Creo que en ambos casos hubiese sido más efectivo esperar a que el público cese sus risas y sus aplausos para continuar con su mensaje.

Este tipo de pausas permiten que el público se distienda y se sienta más cómodo en una charla. Además, favorece que la audiencia vuelva a reírse cuando haga otra broma o que vuelva a aplaudir cuando lo crea conveniente.

Retomar el hilo mientras se ríen o aplauden masivamente les manda un mensaje inconsciente tipo: “no os despistéis ni un segundo u os perderéis parte de lo que digo” lo que frenará sus futuras risas o aplausos.

 

 

¿Qué vas a hacer tú?

Si has llegado hasta aquí te habrás dado cuenta que la preparación de un discurso no es un tema baladí. Muchos sólo ven a una persona que sale y habla, incluso si no lee pueden pensar que está improvisando pero detrás de esa figura suele haber mucho trabajo y mucha preparación.

 

Algunos creen que Steve Jobs no se preparaba porque cuando lo veían en las presentaciones parecía muy natural. La realidad es que parecía muy natural precisamente porque se preparaba a fondo.

 

La próxima vez que debas dar un discurso, ten en cuenta la cantidad de variables que existen para conectar con la audiencia. Prepárate y practica.

El éxito es amigo de la preparación y enemigo de la improvisación. ¿En qué bando vas a estar tú?

 

Bell y Jobs escogieron el primero y serán recordados de por vida.