El otro día vi una oferta de trabajo por Linkedin que me hizo reflexionar sobre si uno debe trabajar gratis o no. Decía algo así:

 

¿Eres diseñador? ¡Esto te interesa! Pro Hustler Inc -empresa líder en su sector- (¿hay alguna empresa que no sea líder en su sector?) busca diseñador para un proyecto. Estamos creando el nuevo Swindle Pack y queremos alguien que sea capaz de crear:

  • Especificación técnica 1
  • Especificación técnica 2
  • Especificación técnica 3
  • Especificación técnica 4
  • Sin marca de agua

 

Yo no entiendo demasiado de diseño pero quedaba claro que no se pedía un trabajo genérico para demostrar habilidades sino algo muy, muy concreto.

 

Acababa diciendo:

“Mándanos tu trabajo y, si eres el mejor ¡te contrataremos para el proyecto!”

 

Les faltó apostillar con un: “¡recuerda enviarlo sin marca de agua porfi!”

 

Tengo algún que otro amigo diseñador y sé que están acostumbrados a prostituirse pero oye, eso no me parecía trabajar gratis sino hacer el primo.

Es frecuente que a los creativos se les pida “una muestra” de su trabajo sin contrato de por medio y sin recibir dinero a cambio para poder evaluar si es el profesional adecuado. El sector está acostumbrado a ello. Es una de esas peculiaridades que tiene el mercado como que a los camareros se les deje propina y a los dependientes de las tiendas de ropa, no.

De hecho, es gracioso compararlos con otras profesiones. En eso debieron pensar los monstruos de la agencia Zulu Alpha Kilo cuando prepararon este genial vídeo.

 

Pero no solo le pasa a los diseñadores. Con la evolución del trabajo hacia tendencias menos convencionales y más creativas, cada vez se repiten más estas solicitudes de trabajo gratis. Quizás te haya pasado a ti alguna vez.

 

 

Trabajar gratis. ¿Sí o no?


 

¿Estoy criticando el trabajar gratis?

 

No del todo.

 

Todo tiene sus partes buenas y malas. De hecho, si preguntas a los expertos, tampoco se ponen de acuerdo.

Gary Vaynerchuck te diría que trabajar gratis te ayudará pero si le preguntas a Mike Monteiro te contestará: nunca trabajes gratis.

 

La realidad es que todo depende del contexto.

 

¿Es bueno comer huevos fritos?

Depende de lo que hayas comido antes, de la hora del día, de tu dieta , de tus objetivos, de lo que vayas a quemar…

 

Con el trabajo gratis no hay blancos y negros. Hay grises. Pero no es una gran gama. Solo son tres tonos.

 

 

Cuándo trabajaría gratis


 
Trabajar gratis no es la idea que uno tiene del empleo pero hay tres situaciones en las que te sugeriría hacerlo ya que los resultados pueden ser iguales o mejores que ganar dinero. Las tres ocasiones corresponden a razones de aprendizaje, voluntariado o marketing.

 

 

1-Trabajar gratis para ganar experiencia

Acéptalo, cuando eres un yogurín y sales de la facultad -o de dónde quiera que salgas- aún te queda mucho por aprender.

Si has estudiado abogacía tendrás que enfrentarte a varios litigios antes de poder esperar que te contraten. Si quieres ser formador, antes de ofrecer servicios de pago, deberás comprobar si sabes transmitir conocimiento, controlar una sala u ofrecer feedback útil. Si eres coach, tendrás que entrenar a varias personas para ganar experiencia, confianza y vencer el síndrome del impostor.

Esto es propio de los inicios y, además, se viene haciendo desde hace mucho tiempo. Cuando hay contrato o convenio de por medio se le llaman prácticas. Sí, no siempre son prácticas no remuneradas –hay algunos que cobran- pero el concepto es el mismo:

Ofrecer algo gratis -o a bajo precio- para poder curtirte mientras lo haces. 

 

Cuando salí de la universidad trabajé como becario en Deutsche Bank durante algo más de 6 meses. Cuando acabé allí tuve claro que no quería quedarme pero hoy, después de más de 10 años, volvería a hacer esas prácticas. ¡Hasta conservo alguna amistad de esos días!

Trabajar sin cobrar y hacer lo mismo que los demás mientras ellos cobran puede ser duro pero en esos momentos trabajas gratis para aprender y, si tienes esa mentalidad, el tiempo que pases haciéndolo va a serte muy útil en el futuro.

 

 

2-Voluntariado

El miércoles pasado comí con Tobias, un colega de profesión. Hablábamos sobre la política de precios –quizá no seamos como los diseñadores pero cualquier formador estará acostumbrado a que le intenten rebajar el precio- y decía algo así:

 

-Qué haces cuando las empresas intentan rebajarte el precio, ¿Aceptas o te mantienes firme?
-Yo solo trabajo de dos maneras. O aceptan mi precio o trabajo pro bono. No negocio. 
– ¿Qué es pro bono?
-Algo así como trabajar gratis cuando crees que la causa es buena.

 

Me gustó.

 

El trabajo voluntario ha sido, desde siempre, el gran ejemplo del trabajo gratis. Si puedes ayudar a alguien, si puedes cooperar de alguna manera, si puedes contribuir a hacer que tu comunidad sea un poco mejor, vale la pena hacerlo.

 

Hace años, leí un resumen del Best seller Los secretos de la mente millonaria de T. Harv Ecker y me encantó la sugerencia que hacía sobre la distribución de tu dinero.
Él sugiere que, sean cuales sean tus ingresos, crees seis cuentas y distribuyas el dinero de una manera determinada. Puedes ver un resumen de su método aquí.

Una de esas directrices es que, cada mes, destines un 10% de tu renta a una causa benéfica. Voluntariado indirecto, vaya. ¡Y lo incluye en su método para hacerse millonario! Por algo será. Ademas ¿Te imaginas lo que podríamos lograr si todo el mundo lo hiciera?

 

Mi experiencia con el voluntariado es que empiezas a trabajar gratis para los demás y acabas siendo tú el que más recibe.

 

Si estás ayudando y encima estás a gusto. ¿Qué más necesitas tener?

 

 

3- Trabajar gratis por razones de marketing

Esta es, quizás, la más extensa de las tres razones y aquí distingo dos grandes beneficios: ganar visibilidad o ganar credibilidad.

 

A- Ganar visibilidad

Imagina que eres escritor. Te ofrecen escribir un artículo como invitado en uno de los periódicos más importantes de tu país. Eso sí, debes hacerlo gratis. ¿Aceptas?

Una opción sería usar las redes sociales para criticar la proposición e incendiar los ánimos de los amantes de lo políticamente correcto. Tendrías varios likes, una subida de dopamina y el mismo éxito profesional que ayer.

Pero si realizas ese trabajo no pagado, puede que miles de personas sepan de ti, accedan a tu web, se conviertan en suscriptores o pre clientes y, un día, te compensen económicamente.

Esto se puede aplicar a un blogger al que le ofrecen colaborar en otro blog, a un diseñador, a un conferenciante o a otros muchos trabajos.

 

Eso sí, hay que ir con ojo porque hay mucho Pro Hustler Inc. por el mundo.

Analiza esa supuesta visibilidad. ¿A cuántas personas llegarás? ¿Cuántas son tu público objetivo? ¿Les podrías ofrecer algún producto o servicio?

 

B- Ganar credibilidad

Cuando empiezas en un negocio, puede ser difícil que te consideren digno de contratación. Eres un desconocido, supones un riesgo y a la gente no le gustan los riesgos.

Para poder sortear esta etapa, puede valer la pena trabajar gratis.

 

Imagina que en tu currículum consta que has trabajado para Apple, Nissan y Microsoft. ¿Crees que tendrías más posibilidades de conseguir futuros negocios que si tu CV estuviese en blanco?

¿Crees que valdría la pena hacer algunos trabajos gratis para conseguirlo?

Yo creo que sí.

La credibilidad no solo se adquiere con un buen CV sino que puede que también te interese tener fotos en un determinado lugar o que ciertas personas den sus testimonios sobre tus servicios.

Para esos casos, trabajar gratis puede ser una inversión.

 

 

Cuando mi padre acabó los estudios tenía muy claro donde quería trabajar así que se fue a la empresa y le dijo al gerente.

-Me gustaría trabajar aquí y sé que puedo hacer crecer este negocio. También sé que ahora mismo soy una incógnita para usted así que le propongo algo. Mañana empiezo a trabajar en esta empresa y lo haré gratis durante dos semanas. Cuando venza ese plazo usted decide si quiere que siga o no. Si dice que sí, tiene que saber que mi sueldo será este.

 

Aceptaron.

 
Se lo curró durante dos semanas y le dijeron que sí.

 
Además, sin saberlo, aplicó el primero de los principios de la persuasión científica. 

En estos días puede sonar raro ofrecer tu trabajo gratis, en cualquier caso, lo que tienes que evaluar es si ese trabajo te va a salir rentable. Ten en cuenta que la rentabilidad no se mide únicamente en contraprestación económica sino en oportunidades, visibilidad y posibilidades de negocio.

No es una cuestión de blancos o negros sino de grises. Pero solo de tres.

 

¿Tú trabajarías gratis en alguna otra ocasión? ¿Tienes claro cuándo no lo harías?