Uno de los efectos secundarios de estar enfadado es que estás más seguro de tus propias opiniones. Cuanto más enfadado estés, más razón llevas.
Si has tenido alguna discusión de pareja sabrás a qué me refiero.

No es algo racional. Es pura emoción.

Y cuando estás emocionado, todo es diferente.

No hablo solo de enfadarse. Hablo de dejar la lógica en el vestidor mientras te adentras en el salón.

Si consigues encauzar las emociones de alguien -o alguien consigue encauzar las tuyas- ni siquiera la lógica armada con un mandoble lo podrá sacar de ahí.

 

Puedes apelar a las emociones en una conversación cara a cara o puedes hacerlo en una comunicación cara a muchas caras. Hablo de un discurso.

Lo normal -sobre todo si eres hombre- es que peques de lógico. Buscas datos que corroboren tu punto de vista. Una estadística aquí, un estudio allá. Los números me dan la razón- decimos a menudo. Puede que te la den. Pero lo que de verdad necesitas es que te la dé el público.

 

De hecho, no necesitas su razón. Necesitas su corazón.

 
Los productores de cine saben que hay unos géneros que venden más que otros. No es lo mismo hacer un peli de terror que un drama. Una de acción que un musical. Una romántica que una comedia.

Si coges las 10 películas con más recaudación de todos los tiempos, la mitad son ciencia ficción y aventuras. No es una opinión, es un hecho. Números. Logos.

Si escoges los 10 discursos más vistos, la mayoría son discursos emotivos. Discursos que, al oírlos, mueven algo dentro de ti.

Y es que un discurso emotivo siempre funciona. Un discurso emotivo no es algo que pase desapercibido. Un discurso emotivo bucea en tus entrañas y tira el ancla en tu memoria.

 

Aquí hablé de ethos pathos y logos –te recomiendo leerlo para entender mejor el artículo de hoy- y de lo que se esconde detrás de este trípode persuasivo. Pero como un jardinero que observa cómo todo el mundo planta geranios mientras el planeta se queda sin rosas, yo veo cómo las presentaciones están llenas de logos pero huérfanas de pathos. Y hoy vengo a darte 10 recursos para añadir emoción a tus discursos.

 

 

10 ideas para hacer tu discurso más emotivo

 

1-Usa palabras que generen emoción

Dicen que las palabras generan imágenes pero no es verdad. Al menos no todas. Check the difference:
 
Calzoncillos
Quizá
 
¿Necesitas más? Again.
 
Montaña
Maximizar
 
Es como decir que los chistes hacen gracia. Sí, pero no todos.

Escoge palabras que ayuden a generar esas imágenes visuales y tu público interiorizará mejor la idea que quieres transmitir. Una vez entendido toca emocionar.

Para conseguir frases emotivas, debes usar palabras que emocionen. El método es el mismo. Mira:

 

Tenedor
Aborto

 

Ya conoces el camino.
 

2- Cuenta historias personales

Las historias personales o las anécdotas generan ethos además de pathos.

Te dan credibilidad porque no hay nadie mejor que tú para contar esa historia que te ha sucedido a ti.
Si me abrí la cabeza por tener los zapatos desabrochados y quiero contar esa experiencia, nadie lo hará mejor que yo. Ya puedes traer a Richard Branson que no va a tener más credibilidad. Él es un famoso, sí. Pero soy yo el que tiene ocho puntos de sutura en el cráneo.

Además, las historias te hacen una persona más humana y más cercana al demostrar que te suceden cosas similares al resto del público. Aunque no te lo creas, Barack Obama o Hillary Clinton también van al baño.

 

3-Escoge temas emocionales

No es lo mismo atender a una charla de un geólogo sobre los sustratos de la tierra que a una de una madre que habla de lo que aprendió al perder un hijo.

Eso sí, no cuentes algo emocional sin una razón. Recuerda que los tontos hablan porque tienen que decir algo mientras que los sabios lo hacen porque tienen algo que decir.

 
Si crees que este consejo está muy bien pero que los temas de los que tú debes hablar no son emocionales y no puedes cambiarlos, piensa un poco más allá. Fíjate en las consecuencias.

El director financiero de Nestlé podría hacer presentaciones que fuesen tostones en las que se habla de inversiones, gastos y balances. Números con gráficos y estadísticas. El ladrillo de siempre, vaya.

Pero también podría hacer otra cosa. Podría defender su postura sobre la conveniencia de donar el 0,5% de los beneficios a causas sociales contando cómo Médicos sin fronteras salvó la vida de los hermanos Muyundula gracias a la aportación de la empresa.

O podría hablar de cómo esos beneficios de 45M han hecho que se pueda aumentar un 3% el salario de los empleados y eso ha supuesto que la familia Rodríguez haya podido pagar el tratamiento para su hijo enfermo.

 

4-Rompe las barreras físicas

La oratoria es un arte que funciona mejor de cerca.

En eso se parece a las escopetas de feria. Si quieres llevarte el premio no puedes disparar desde 25 metros.

Es más difícil emocionar a alguien cuando estás lejos, sentado y tras un atril. Elimina todas las barreras posibles y salva tanta distancia como puedas.

 

Si estás de pie, si eres visible, si estás cerca, si eres audible, incluso si eres palpable tienes más probabilidades de que la gente se emocione. Sobre todo si no les hablas de geología.

 

5- Prepara diapositivas impactantes

Si eres de los que usas dipositivas en tus presentaciones esto te puede ayudar a hacerlo mejor.

Un error clásico es usarlas como guión de tu charla. Así no te la tienes que preparar. ¿Qué bien, no?

Sé más exigente. Prepara la charla, conoce tu material y haz que las diapositivas sirvan para generar emociones.

 

Si estás hablando de tu perro y dices que es encantador, que te levanta el ánimo cada día y que es la fuente de tu felicidad seguramente consigas emocionar más a tu público si después de contarlo, les muestras esta foto.

cachorro-perro

 

6-Involucra a los sentidos

Cuando hablas, el sentido más más implicado es el oído. El de los demás, claro.

Tus palabras fluyen por el aire y llegan a las otras personas. De esa manera entienden tu mensaje.

 

En el punto anterior te he comentado que puedes apelar al sentido de la vista para conseguir un discurso más emotivo pero ¿qué pasa con el resto de sentidos?

Piensa en el tacto, el olfato o el gusto. Juega con ellos.
 
Si estás vendiendo un alimento, deja que prueben ese nuevo sabor. Si presentas el detergente no te limites a decir que deja la ropa muy suave. Haz una prueba e invítales a tocar la toalla. Si hablas de tu pasión por el café ¿Te imaginas poder contar con un enorme frasco lleno de granos de café a modo de ambientador?

 

7-Sorprende al público

Me has oído decir cientos de veces que tienes que conseguir la atención del público y la manera más sencilla de hacerlo es sorprendiéndolos. La sorpresa se considera una emoción y las personas estamos diseñadas para atender cuando algo nos sorprende. ¿Y sabes cuál es la manera más sencilla de sorprender a alguien? Rompiendo lo establecido.

 
Si nunca besas a tu pareja cuando llega a casa, el día que lo hagas se sorprenderá.

Si todo el mundo empieza las presentaciones de la misma manera, cuando tú lo hagas de otra distinta, sorprenderás al público.

Si siempre llegas al trabajo a las 8:00, prueba llegar a las 9.00. A ver qué pasa.

 

Sorprende a tu público. Puedes hacerlo con ropa inesperada, cantando o sacándote un conejo de la chistera. Despierta su atención y seduce a su interés. Hazlo durante toda la presentación, no te conformes con el inicio o el final.

 

8- Incluye algo de humor

¿Has visto alguna vez un monólogo? Si te reíste quizás te dieses cuenta de dos cosas.

  1. Tu estado de ánimo cambió durante esos diez minutos.
  2. Querías más.

Uno no puede ver algo que le hace reír y querer apartarlo de su mente.

-David Guapo: Cuando tu pareja te coge el móvil, ¿no tienes esa misma sensación que cuando te para la Guardia Civil? Y piensas: pero si lo tengo todo en orden ¿Por qué estoy nervioso?

-Tú: jajajaja

-Tu mente: Sehhh. Dame más. Dame más.

 

El humor es uno de los principales generadores de emoción.

Si quieres saber cómo añadir humor en tus presentaciones aquí tienes tres trucos.
 

9-Sácale partido a las metáforas

Las metáforas te ayudan a pasear por partes del cerebro en las que la descripción de hechos tiene prohibido el paso. Es como hacerle el avioncito a los bebés para que coman.

 

Si quieres descubrir más sobre qué son, qué efectos tienen y cómo las debes usar, hace poco escribí un artículo completo sobre ello.

 

10- Muestra vulnerabilidad

La mejor manera de crear un discurso emotivo es mostrarse vulnerable. ¿Cómo se consigue? Revelando algo en público que no es fácil de admitir en un entorno similar.

Imagina algo trágico que te haya sucedido. Cómo te afectó la muerte de un familiar, cómo sufriste abusos en el colegio o el pánico que te dan las relaciones. Imagínate abriendo el corazón y contándoselo a un amigo.

 

Ahora imagínate haciendo lo mismo ante 300 desconocidos.

 

Eso es mostrarse vulnerable.

Puede que te emociones, puede que se te quiebre la voz. Puede que llores.

No te preocupes. El público estará contigo.

Aquí tienes un buen ejemplo. 

 

 

Estas ideas son las arterias de tu discurso. Todas llevan al corazón de tu audiencia. Cuántas más uses, más sangre llegará.

Al corazón le gusta bombear sangre. Llévasela.