José Antonio Madrigal, un conocido trader español, empieza sus cursos de iniciación a la bolsa así:

“Mi primer consejo y el más importante de todos es este: no invirtáis en bolsa. Allí vais a competir contra los mejores matemáticos, los mejores estadísticos y los mejores físicos del mundo. Y sólo el 5% gana esa partida. No invirtáis.”

Y luego va y explica su método. 🙂

 

Así que lo primero que voy a hacer yo es avisarte.
El arte de hablar en público no se domina en dos días. No te convertirás en un maestro por leerte este post o asistir a un curso de oratoria.

Hablar en público es una habilidad y funciona como el resto de habilidades que hay en el mundo. Cuánto más practiques, mejor lo harás.

Por eso los jugadores de fútbol entrenan cada día. Aunque a algunos no se les note.

 
Piensa en la oratoria como en un curso de cualquier otra habilidad.

No vas a escuchar las instrucciones del monitor de buceo y luego sumergirte en el agua para ser el campeón mundial de apnea.

No vas a calzarte unos patines por primera vez y deslizarte como la rusa aquella de los Juegos Olímpicos.

No vas a leer los cinco mejores consejos para pianistas y convertirte de repente en el próximo Beethoven.

 
Dicho esto, y emulando a José Antonio Madrigal, aquí te presento 10 técnicas para hablar en público que marcan la diferencia entre los oradores novatos y los profesionales.

 

10 tips para hablar en público

 

1. Recupera tu respiración habitual

Cuando se acerque el momento y te vayan a presentares posible que te asalte el pánico escénico. Minutos antes de salir aguanta la respiración 15 segundos y suelta el aire despacio durante otros quince segundos.
Eso ayudará a tu cuerpo a relajarse. Respirar correctamente es uno de los más efectivos ejercicios para hablar en público. Y de los más sencillos.

Si eres de los que tienes fobia a hablar en público y quieres descubrir como hablar en público sin nervios puedes hacerlo aquí.
 

2. Haz una pausa justo antes de empezar

No empieces inmediatamente nada más salir al escenario. Adopta una posición centrada, cuenta hasta tres (no lo hagas en voz alta, ¿eh? que ya te estoy viendo…)  y, entonces sí, empieza.

Dejar transcurrir ese par de segundos proyectará seguridad y captará la atención del público.

Aviso: puede que esos tres segundos te parezcan una eternidad. Aguanta.
 

3. No dejes de mirarlos

Mantén contacto visual con tu audiencia. Los momentos en los que no miras al público son momentos de desconexión.
Mirar a la audiencia construye confianza y hace partícipes a los oyentes de lo que estás contando.
 

4. Interactúa con la sala

Si conoces algunos nombres, dilos. Haz preguntas, escucha sus respuestas. Cuanto más partícipe hagas al público de tu charla, más se interesarán por lo que dices y menos posibilidades tendrán de aburrirse.
Si piensas que el mejor formato es salir a soltar una parrafada mientras los demás escuchan, vuelve a pensarlo.
 

5. Mantente fiel a lo que preparaste

Puede que una vez hayas empezado tu presentación en público sientas el impulso de cambiar algunas palabras o de añadir algo a tu discurso. Generalmente no es una buena idea. Cíñete a lo que tienes preparado.
¿Por qué iba a ser más efectivo algo que se te ocurre al instante que algo que has organizado durante semanas?
 

6. Dale un toque de naturalidad

Decía Leonardo da Vinci que: “La simplicidad es la mayor sofisticación” y es que para hablar bien no hace falta usar términos complicados. Se tú mismo, a ser posible, no leas ni recites. Puedes llevar contigo tu discurso escrito si te da confianza pero ten en cuenta que cuanto más leas menos espontaneo parecerás.
 

7. Presta atención a la velocidad a la que hablas

Es fácil que en tus primeras veces hables más deprisa de lo normal. El miedo a hablar en público hace que te des prisa en acabar. Aunque en ese momento salir del escenario es lo más apetecible del mundo, no es lo que haría un gran orador.
Mantén tu ritmo entre 120-150 palabras por minuto. Grábate y practícalo. 

Para esas primeras veces una sugerencia que suele funcionar es que hables más despacio de lo que harías normalmente.
 

8. No te disculpes

Si haces alguna barbaridad, sí. Discúlpate. Pero sé que no la harás así que no te disculpes diciendo que has dormido poco, que estás muy nervioso o que nunca habías hablado ante tantas personas.

Esa no es la mejor manera de presentarse ante un  público ya que lo único que consigues es acrecentar tus nervios y poner a la audiencia alerta en busca de tus fallos.
 

9. Muestra tus manos

Una de las grandes preocupaciones de los oradores novatos suele ser el uso de las manos. Para resumirlo, te diría que hagas lo mismo que haces con ellas cuando hablas con un amigo en una cafetería. Muévelas con naturalidad con gestos desde la cintura hasta el cuello. A ser posible, muestra las palmas hacia arriba en vez de hacia abajo. Hacerlo proyecta confianza y transparencia y es algo que el público agradece.
 

10. Habla de pie

Puede que tengas la oportunidad de estar sentado. Evítalo.
Ahh, perdón, que todos los oradores anteriores lo han hecho.
Mejor. Así te diferenciarás todavía más.

La gente tiene que verte, tienes que guiarles, tienes que activarlos y te será más difícil hacerlo escondido detrás de una mesa o una silla.

Lo mismo sucede con el atril. Si puedes, habla delante y no detrás de él. Los atriles son una barrera (otra más) entre el público y tu. Si te la puedes saltar mejor.
¿Cómo? ¿Que todos los oradores anteriores han hablado detrás del atril? Retrocede cinco líneas.

 

Extra tip

Un consejo final es que contrates a un profesional si en tu presentación hay mucho en juego. ¿O te pondrías a desmontar el coche tú mismo si un día hace un ruido raro y deja de funcionar?

Hablar correctamente en público es algo que se consigue con la práctica y sale mucho mejor cuando lo tienes preparado. Si quieres saber cómo preparar un discurso o presentación puedes verlo aquí.
Espero que este pequeño paso que hemos dado juntos te ayude a ganar seguridad para dar el resto.

 

Y si llegaste aquí pensando en invertir en bolsa… ¡no inviertas muchacho!